Volvamos a construir como en 1970. Total, el planeta solo está en llamas.
Siempre es reconfortante ver cómo seguimos confiando en materiales de “toda la vida” como el hormigón y el ladrillo. Sí, esos mismos que emiten toneladas de CO₂, tienen un rendimiento térmico discreto y unos costes operativos que solo gustan a las eléctricas. Pero oye, son tan sólidos... como nuestras excusas para no evolucionar. Mientras tanto, la construcción sostenible —ya sabes, esa rareza con madera, corcho o paja— reduce hasta un 80% las emisiones, mejora el confort térmico y puede costar menos a lo largo de la vida útil del edificio. Increíble, ¿no? Que los materiales naturales, esos con los que los humanos llevan miles de años construyendo sin cargarse el ecosistema, resulten ser una buena idea. Y si alguien aún cree que lo sostenible es “más caro”, que se lo quite de la cabeza. Pídemelo y te muestro estudios. Por el momento escucha esto. ¿Quién quiere eficiencia cuando puedes pagar más por menos y luego poner aire acondicionado a 18 °C en agosto? La noticia: dudo de que estemos a tiempo de hacer las cosas mejor. Pero lo vamos a intentar. La mala: hay que dejar de repetir que lo convencional es “lo seguro”. Lo único seguro es que seguir igual sale caro. Muy caro. Ánimo. Tambaléense un poco. #ArquitecturaSostenible #DiseñarConSentido #ConstrucciónConCriterio #NoEsElMaterialEsLaMentalidad
https://youtu.be/sSQH32fxjpw