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v132Herramientas23 sept 2026
Vega te pregunta a qué vienes y te pone delante lo que sirve
La primera vez que entras en Vega con tu cuenta te preguntamos a qué vienes: proyectar obra nueva, rehabilitar un edificio, elegir materiales y sistemas o justificar el Código Técnico. Lo guardamos en tu perfil y no volvemos a preguntar. A partir de ahí Vega abre con «Para ti»: las tres herramientas de tu camino, en el orden en que las usarías y con el porqué de cada una. Las demás siguen debajo, en su sitio, y la respuesta se cambia con un clic.
Jesús: que al entrar en Vega haya una primera pregunta —diseñar, rehabilitar, obra nueva…— que se quede guardada en el perfil y, según la respuesta, recomiende unas herramientas u otras.
Las cuatro puertas de Vega, ahora en láminas de materia
Las cuatro opciones del panel con el que Vega te recibe son ahora láminas de collage hechas con texturas reales de los materiales —tapial, piedra, fibra de madera, paja, madera, barro, papel teñido—, grafito y un solo toque de oro, y se mueven poco y despacio. En obra nueva el sol sale tras la tierra, recorre su arco y se pone. En rehabilitar, una piel de fibra de madera envuelve la casa de piedra y el calor deja de escaparse. En materiales, cinco capas caen y forman el muro; al pasar por encima se abren. En justificar, el sol sube por la escala de la G a la A. Quitamos también las cajas y las líneas: más aire, menos marco. Si tienes el movimiento reducido en tu sistema, las láminas se quedan quietas.
Jesús, al ver los dibujos de línea del panel «¿Qué vienes a hacer?»: quería algo con más alma, en la línea de las ilustraciones en movimiento de Anthropic, que no fingen ser reales. Probamos antes vídeo generado por IA y no nos convenció: emborronaba el dibujo.
Vega, de una sola mano: un gris, un aviso a la vez y el 3D asentado
Una sola paleta para toda la web: los cuatro grises de Tailwind que convivían pasan a ser la misma escala cálida, con la luminosidad de siempre (ningún contraste se mueve) y el tono de la tinta y la crema de la casa. Dentro de Vega, el semáforo verde/ámbar/rojo es ahora salvia, mostaza y arcilla, y las tarjetas de HE + Carbono dejan de ser la excepción redondeada.
Un solo aviso a la vez: el comparador retira el banner «Demo» (el Score ya dice «orientativo» en cada resultado) y el tour solo asoma si en veinte segundos nadie toca nada; Thermos y el radón ya no preguntan «qué te parece» al entrar, sino después del primer resultado; y el bocadillo «Nuevo» de la barra no se enseña dentro de las herramientas.
El ganador del comparador va en oro, la firma de Vega. Y el 3D de la radiografía cambia de piel sin cambiar de datos: la cubierta solar en la tierra-pastel de las ocho lecturas, aristas finas en vez de negro, una retícula de diez metros casi invisible para dar escala, sombra de contacto bajo los volúmenes y algo más de aire en la cámara. Los gráficos de la radiografía, Ábrego, el comparador y Thermos comparten ya la misma tinta, el mismo gris y el mismo filete.
Jesús preguntó cómo hacer Vega más limpia y legible —gráficos, estilos, 3D— con mejoras pequeñas que dieran un toque de evolución. Miramos las cinco herramientas en producción y el problema no era que fueran feas: eran cinco Vegas, con tres grises distintos, avisos superpuestos y un azul que no existía en ninguna otra parte.
Eliges los sistemas de la envolvente y el carbono sale solo
Ahora, al aceptar los sistemas en el selector, el proyecto guarda también su carbono: el factor del catálogo (con el aislante que hayas ajustado), la referencia del sistema, los módulos declarados y su cobertura. El siguiente cálculo trae el carbono embebido por sistema, dónde está el grueso y el botón para retar a otro edificio, sin dar más pasos. Si un sistema no tiene CO₂ conocido, no se declara como cero: se deja fuera y se dice. Lo probamos en producción con una vivienda de 156 m²: tres sistemas elegidos, 34,7 t de carbono, 222 kg por m² útil y el reto disponible al terminar el cálculo.
Nadie lo pidió: lo vimos nosotros probando el reto «Desafía a otro edificio». Quien elegía sus sistemas constructivos en el selector de HE + Carbono se quedaba sin carbono por sistema, sin puntos calientes y sin el botón del reto, salvo que pasara además por el estudio manual. Un técnico que ya ha elegido fachada, cubierta y suelo espera que el carbono venga con ellos.
La radiografía se lleva en PDF, y el mapa enseña las diez primeras direcciones
Al pie de cada radiografía hay ahora un botón para llevársela en PDF: las ocho lecturas con su procedencia, el frente de mejoras con inversión, ahorro y CO₂ tal y como lo hayas dejado en el optimizador, y las fuentes. Cuesta 19,90 € y no hace falta cuenta, igual que el estudio de Ábrego. Si tienes el plan de estudio o constructora, va incluido y el documento sale con tu nombre al pie. El PDF es una foto de lo que había en pantalla, así que sale exactamente lo que viste.
En el mapa de Extremadura, la tarjeta de cada municipio lleva un botón nuevo, «Ver los edificios E, F y G con dirección». El panel de oportunidades enseña gratis y sin cuenta las diez primeras direcciones de la lista, y dice antes de pulsar qué cuesta llevársela entera. Lo probamos con Burguillos del Cerro: 91 parcelas residenciales con certificado E, F o G, y las diez primeras a la vista.
En la página de planes se cuenta lo mismo con las mismas cifras. Nada de lo que ayer era gratis ha dejado de serlo.
Nadie lo pidió. Fue decisión de Jesús, el 21 de septiembre, después de mirar los datos de uso de treinta días: la radiografía y la lente «Certificado» del mapa son lo que más se usa, y lo poco que había de pago vivía al final de un recorrido que casi nadie hacía. Lo que se mira sigue siendo gratis; lo que cambia es dónde está lo que se paga.
El mapa encuentra los edificios que más falta hace rehabilitar, y la radiografía te pone en contacto con un técnico
Dos cosas. En el mapa de Extremadura, con un municipio elegido, el botón «Oportunidades» filtra las parcelas por la peor letra de su certificado, la norma que regía al construirse, el uso y el número de viviendas; el mapa destaca las que cumplen y atenúa el resto. Ver el recuento y la muestra es gratis; llevarse la lista en CSV —con la dirección del registro de certificados, el año, la norma, las plantas, las viviendas y los enlaces al Catastro y a la radiografía— va con el plan de estudio o constructora, la misma regla que los documentos de Vega. Son edificios, no personas: todo dato abierto. En Almendralejo salen 1.167 parcelas residenciales con certificado E, F o G.
Y al pie de la radiografía de cualquier vivienda, «¿Quieres que un técnico se la mire de verdad?»: quien deja su contacto y acepta la casilla —el texto exacto se guarda con la hora— recibe la llamada de un técnico de su provincia con presencia en Descarboniza, que recibe el contacto y el resumen de la radiografía. Si en su zona no hay ninguno, lo decimos y le llamamos nosotros. El dato se comunica para eso y para nada más, y se borra si lo pide.
Jesús decidió priorizar que Descarboniza traiga trabajo a los técnicos y que se pague por ello: listas de edificios donde intervenir y propietarios que quieren que alguien les llame. Sin vender datos de nadie.
Los forjados, las medianeras y los muebles ya pesan en la simulación
Ahora los forjados entre plantas llevan 330 kg/m², las medianeras 150 kg/m² (valores genéricos que se declaran en el informe; el proyecto puede poner los suyos) y cada espacio habitable lleva el mobiliario de 45 kg/m² que fijan las Condiciones Técnicas 2026. En el bloque de A Coruña la refrigeración pasó de +74 % a +7 % respecto a HULC sin tocar nada más. También hemos añadido la ventilación nocturna de verano y los lucernarios sobre cubiertas inclinadas. Si simulaste un bloque de viviendas antes de hoy, la refrigeración te salía alta: vuelve a calcular.
Nadie lo pidió. Salió al calibrar Vega contra el bloque de viviendas de A Coruña que el Ministerio publica resuelto con HULC: la refrigeración nos salía un 74 % por encima y no era el clima ni las sombras. Todas las particiones interiores —forjados entre plantas, medianeras, tabiques— entraban al cálculo como un tabique ligero de 27 kg/m²; en un bloque de cinco plantas faltaban unos 300 kg/m² de forjado por planta, y esa masa es justo lo que amortigua los picos de calor.
Las persianas ya se mueven como dicen las Condiciones Técnicas 2026
Ahora cada ventana lleva los elementos de oscurecimiento que la tabla 6 de las Condiciones Técnicas da por supuestos en vivienda: del 1 de junio al 30 de septiembre, de 8 a 24 h, un 30 % del hueco oscurecido; el resto del año, de 0 a 8 h, la persiana bajada del todo (menos pérdidas de noche en invierno). Y en los huecos donde el proyecto declara protección solar móvil, la persiana baja con más de 300 W/m² en verano y más de 500 W/m² en época de calefacción (o 200 W/m² si es motorizada). Es una sola persiana física por hueco; EnergyPlus calcula lo que entra y lo que se pierde con ella bajada. Lo hemos comprobado hora a hora en enero y en julio. Cambia resultados: baja la refrigeración y, donde hay sol de invierno y se declara protección, sube la calefacción, que es lo que la tabla dice que pasa.
Lo pidió Jesús como parte del dossier de reconocimiento de Vega: era la única partida de la declaración de conformidad que todavía tocaba resultados. Hasta hoy la persiana bajaba solo en verano cuando daba mucho sol (150 W/m²) y nunca en invierno.
Persianas motorizadas, ganancias internas y aireadores: la matriz de las Condiciones Técnicas 2026, cerrada
Tres cosas en el motor y una en la interfaz. Las ganancias internas ya reparten su calor como dice la tabla 11 (los ocupantes un 60 % por radiación, la iluminación un 80 %, los equipos un 70 %; antes iban los valores por defecto de EnergyPlus): calienta más la masa del edificio y menos el aire, y eso mueve resultados —en los tres ejemplos oficiales la calefacción se acerca a HULC y la refrigeración baja—. La infiltración calculada con la tabla 14 cuenta ahora los aireadores de las ventanas en los edificios de simple flujo. La fracción de marco por defecto pasa de 0,30 a 0,20, como fija la tabla 13 cuando el proyecto no la declara. Y en la interfaz se puede elegir si las persianas son manuales o motorizadas: la motorizada se cierra con 200 W/m² sobre el hueco todo el año, la manual con 300 en verano y 500 en época de calefacción.
Lo pidió Jesús para terminar la declaración de conformidad del dossier de reconocimiento de Vega: eran las últimas filas que faltaban de las Condiciones Técnicas 2026.
La ficha de un estudio con plan ya enseña lo que /planes promete
Ahora una ficha con plan enseña el logo, hasta doce fotos, un botón para escribir al estudio, las obras enlazadas con su carbono y su DB-HE calculados en Vega, y el enlace a su web cuenta para Google (el resto del directorio lleva nofollow). Sale el sello «Estudio verificado» con la fecha de la última revisión de la ficha y un trocito de código para ponerlo en su propia web: el sello se genera cada vez desde nuestros datos, así que si el plan se acaba, el sello desaparece. El informe mensual de visitas ya llega al correo del estudio el día 1. Para que se vea cómo queda, hemos regalado el plan a una veintena de estudios del directorio, elegidos por nosotros y sin que lo pidieran.
Lo pidió Jesús al preguntarse si los estudios con plan tenían de verdad lo que la página de planes enumera. Lo comprobamos: no. Ninguna ficha del directorio tenía el plan puesto, y de las ocho cosas prometidas, tres no existían y dos eran iguales para todos.
Ya se puede apoyar Descarboniza con dinero, de una vez o cada mes
Hicimos /apoyar: eliges una cantidad (de una vez o al mes), pagas con tarjeta y listo. En la misma página, sin letra pequeña, dice quién recibe el dinero hoy (Jesús, autónomo, mientras constituimos la asociación), que no desgrava y que no compra nada: las herramientas siguen gratis con cuenta para todo el mundo y apoyar no da prioridad ni mejora ninguna ficha. Las cuentas de a dónde va están en /transparencia. Lo que sí es de pago (el plan Estudio o Constructora) sigue en /planes, aparte.
Lo pidió Jesús. Un estudio de Canarias nos escribió preguntando si había que pagar por poner su logo en el directorio (no, es gratis) y si podían echar una mano de otra forma. No teníamos dónde mandarles.
En escritorio el mapa ocupa ahora un tercio del ancho y aparece abierto desde el principio, al lado de las fichas; ya no hay botón que pulsar. En móvil sigue igual: el botón flotante cambia entre lista y mapa.
Jesús: el mapa quedaba estrecho, un cuarto de la pantalla, y había que pulsar un botón para verlo.
Llevarse los documentos de Vega pasa a ir con el plan; simular y ver sigue gratis
Con cuenta se sigue subiendo el edificio, calculando sin cupo y viendo el resultado entero: qué cumple, qué falla, el cambio que lo arregla, el carbono. Descargar la memoria de justificación en PDF, el .cex para CE3X, el XML v3.0, el certificado y la etiqueta —y en la simulación CTE también el MD, el JSON y la exportación a CE3X— pide ahora el plan de estudio o constructora (desde 290 € al año, con 14 días de prueba). Quien pagó el plan Profesional antiguo sigue descargando. La puerta está en el servidor, no solo en el botón, y la página de planes lo dice tal cual: «en pantalla» en la columna gratis.
Lo decidió Jesús. Desde el 4 de septiembre todo era gratis con cuenta, descargas incluidas; al revisar un correo a un estudio, cambió de idea: lo gratis es simular y ver el resultado en pantalla, y llevarse la memoria, el .cex o el certificado es lo que paga un estudio. Lo contamos aquí porque es un cambio a peor para quien descargaba gratis, y esconderlo sería peor.
El tejado inclinado ya no cuenta dos veces el aire del bajocubierta
En los edificios con cubierta a dos, tres o cuatro aguas, el motor sumaba el volumen del bajocubierta dos veces. Como la ventilación y la infiltración se calculan en renovaciones por hora sobre ese volumen, la zona bajo el tejado respiraba hasta un tercio más de lo que le tocaba y la calefacción salía algo más alta. Corregido: si tu proyecto tiene tejado inclinado, al recalcular puede bajar un poco la demanda. De paso, el motor ya no descarta los recintos de menos de un metro de alto cuando están declarados (un bajocubierta de medio metro es un espacio de verdad) y lleva los 32 climas de referencia oficiales, Canarias entera incluida.
Nadie lo pidió. Salió al calibrar Vega contra los ejemplos oficiales de la Guía del DB-HE (la vivienda de Albarracín, en el clima más frío del CTE): EnergyPlus avisaba de que el volumen de la zona no cuadraba con su geometría.
Los municipios canarios de altura ya calculan con su clima, no con el de la península
Ahora decide la provincia: si el municipio es de Las Palmas o de Santa Cruz de Tenerife, el motor usa el fichero canario de su zona (zonaC2c, zonaD1c…), que es el que fija el documento de condiciones climáticas del Ministerio. Los 32 ficheros están comprobados contra el zip oficial; en la península nada cambia.
Nadie lo pidió. Salió al verificar uno por uno los 32 ficheros climáticos oficiales del CTE para el dossier de homologación: el juego trae dos climas por zona, el peninsular y el canario, y hasta hoy un municipio canario cuya zona también existe en la península (A3, A4, B3, B4, C, D o E: los de altura de las islas) se calculaba con el fichero peninsular.
El mapa de Extremadura ya enseña el certificado energético de cada parcela, y nace Extremadura 2030
El Registro de Certificados de Eficiencia Energética de Extremadura (datos abiertos de la Junta, licencia CC BY 4.0, corte enero de 2026) está ahora cruzado por parcela con los 603.951 edificios del mapa: 77.489 certificados en 387 municipios, 38.924 parcelas. El mapa tiene una lente nueva, «Certificado»: de lejos, cada municipio por su porcentaje de certificados E, F o G; de cerca, cada parcela con la peor letra registrada, y en gris las que no tienen ninguno. Al pulsar un edificio se ve su certificado; al elegir un municipio, cuántos tiene y cómo se reparten las letras.
Y una página nueva, Extremadura 2030: las cifras del parque (el 84 % se construyó antes del primer CTE; el 74 % de lo certificado es E, F o G), el mapa entrando por Almendralejo con esa lente, lo que se sabe hoy separado de lo que se podría medir con el Plan en marcha —dicho como lo que aún no existe—, y el recorrido del técnico que ya funciona: radiografía, comparador con DAP, HE + Carbono, DB-HSA y materiales. Las fuentes van al pie, con lo que se descarta y por qué.
Dos matices que la página repite: se certifica al vender o alquilar, así que es lo certificado y no el estado de todos los edificios; y una parcela con varios certificados se pinta con el peor.
Jesús fijó el objetivo: enseñar a la Junta que con Descarboniza el Plan de Vivienda 2026–2030 se ejecuta con menos fricción, y ser la herramienta que da soporte a los técnicos de Extremadura en la rehabilitación energética y el DB-HSA. Lo primero era saber si el registro de certificados de la Junta se podía cruzar con nuestro mapa. Se podía.
El comparador deja de ser una calculadora: ahora se juega con el edificio
Tres cosas nuevas en el comparador, en este orden.
Un Vega Score de 0 a 100 para cada sistema. La gente entiende «43 sobre 100» y no entiende «U igual a 0,31». Pero una cifra así es justo lo que se convierte en humo si no se define bien, así que cada parte sale de un cálculo que ya existía: la transmitancia frente a los dos límites del CTE de tu zona, y el carbono frente al resto de sistemas del mismo tipo en nuestro catálogo. Cumplir la ley es un 60, un aprobado raspado. Lo que no se sabe no se puntúa, y el aviso de que es orientativo va siempre a la vista, no escondido. «Cómo se calcula» está a un clic y en lenguaje llano, porque si alguien quiere discutir la cifra tiene que poder ver de dónde sale.
Un bloque de «¿Y si…?». Cuatro preguntas como máximo por sistema, cada una con la respuesta ya calculada: qué pasa con la U, el carbono y el coste si pones cuatro centímetros más de aislante, si lo cambias por el de menos carbono, por el más barato, o si te ajustas justo a lo que pide la norma. Pulsas y se aplica; el Score se mueve con ello. Lo probamos: cuatro centímetros más de XPS mejoran la U pero hunden el carbono, y el Score no se inmuta. Eso es lo que tiene que enseñar. Si un cambio mezcla una declaración verificada con un dato genérico, la tarjeta lo dice.
Y los dos sistemas en un solo dibujo, con una cortina. Cada capa a escala real de espesor y con el color de su material. Arrastras el asa y uno da paso al otro, y debajo van las cifras de los dos. La cortina es para mirar, no para calcular: no existe un sistema a medias entre ladrillo y madera, y no lo inventamos.
Por el camino arreglamos dos cosas que ya estaban mal. El comparador abría por defecto comparando una cubierta con un tabique, según el orden en que llegaban los sistemas. Y al editar un sistema, el otro perdía su transmitancia sin que nadie lo hubiera tocado. Las dos salieron a la luz porque el Score las dejaba en evidencia.
Nos llegó una revisión externa de Vega con quince propuestas, y decidiste hacer tres de ellas ya: una cifra que cualquiera entienda, un modo para probar cambios antes de hacerlos, y ver los dos sistemas a la vez.
Desafía a otro edificio: tu proyecto de HE + Carbono, frente a otro, por metro cuadrado
Junto al carbono embebido de un proyecto calculado hay ahora un botón: «Desafía a otro edificio». Convierte el carbono de envolvente, estructura y cimentación por m² útil en un enlace público con su tarjeta. Quien lo abre puede responder con su propio proyecto (con cuenta gratuita), y la página enseña a los dos uno al lado del otro con el veredicto en una frase.
Las reglas son las del comparador y se aplican solas: solo cuentan los capítulos que declaran los dos; se compara por m² útil; menos de un 3 % de diferencia es empate; y cada comparación lleva sus avisos si uno mezcla bases contables, si su dato es de calidad baja, si están en zonas climáticas distintas o si los tamaños no juegan en la misma liga. El número es el del motor con la DAP de origen: el navegador no manda cifras, el servidor relee el cálculo.
Lo público es el nombre que eliges, el municipio, la zona, los m² y el carbono. Nunca el nombre del proyecto, la dirección ni el modelo.
Venía en la misma revisión externa de Vega que nos trajo el Score y el «¿y si…?»: un reto entre edificios. Jesús fijó el criterio de qué se compara —lo que se lleva más de la mitad de la huella de un edificio: envolvente, estructura y cimentación— y dijo «arranca».
Quitamos la nota de las fichas y dejamos el porqué
Resultó que Wirecutter no puntúa. Prueba, elige y explica en prosa por qué ese. Los que sí ponen nota puntúan productos que compran y miden en un laboratorio.
Lo nuestro era otra cosa: una nota sobre 100 a una empresa, sacada de leer lo que ella misma publica, sobre alguien que no había pedido estar en el directorio y no podía rebatirla. Así que la hemos quitado. Ya no aparece en ninguna ficha, y tampoco se envía por debajo.
En su lugar queda lo que de verdad ayuda a decidir: en qué nos fijamos, contado sin nota. Y hemos escrito los 85 proyectos que no lo tenían, hasta dejar los 170 explicados.
Verás bastantes «no se documenta» y «no consta ninguna». Están a propósito: lo que no sabemos de un proyecto se dice, no se rellena.
Jesús preguntó si no era un poco agresivo publicar puntuaciones subjetivas, y propuso mirar cómo lo hace Wirecutter antes de decidir.
Comprobamos una a una las 710 fotos externas de las 726 fichas. 26 estaban muertas (webs que cerraron o cambiaron de hosting): 15 las sustituimos por la foto actual de la web de cada uno y 11 se quitaron porque no había foto pública que sirviera. Otras 12 dependían de un adjunto de Airtable cuya dirección caduca a horas fijas y se veían rotas a ratos: ahora se sirven desde una dirección nuestra que no envejece. Y si mañana otra web cierra, la tarjeta enseña la inicial en vez de un texto roto.
Jesús vio en la guía de Extremadura tres estudios con la foto rota y pidió repasar todas las imágenes del directorio.
Nueve materiales tenían un carbono que no podía ser cierto
Siete de las nueve compartían el mismo fallo, y no era el que parecía. Nadie leyó mal la fuente: alguien pasó el dato de kilos a metros cúbicos multiplicando por mil en vez de por la densidad del material. Se nota al dividir, porque los siete vuelven a dar cifras normales y redondas. La junta precomprimida decía 4.000 kg de CO2 por metro cúbico, que son 133 kilos de CO2 por cada kilo de junta. Nada en construcción pasa de 25.
Las otras dos eran de paja, y rompían un límite que no es una convención sino física. La biomasa seca es más o menos la mitad carbono, así que por mucho que crezca ninguna planta puede guardar más de 1,83 kilos de CO2 por kilo de material. Las dos lo superaban. Y las dos citaban la base ICE, que no contiene ni un solo valor negativo: la cita era imposible de raíz.
La bala de paja pasa a balance de masas. Para el panel de paja prensada buscamos la DAP de EKOPANELY, no existe publicada, y entonces trasladamos por kilo la intensidad de la única DAP verificada de un panel de paja prensada de fábrica, la de EcoCocon, que ya lleva el procesado dentro. Sigue siendo una aproximación y su ficha lo dice.
Después repasamos los 97 materiales con dato de carbono: ninguno queda fuera de lo físicamente posible. Los dos que superan 4 kilos de CO2 por kilo se quedan porque son verdad, el aerogel y la espuma de poliuretano.
Lo pediste tú: primero una auditoría a fondo de HE + Carbono, y después que arreglásemos las cifras imposibles que había dejado al descubierto. No lo pidió nadie de fuera — lo encontramos nosotros mirando nuestros propios datos.
La calidad del dato estaba en nuestra base desde siempre y se moría antes de llegar a la pantalla. Ahora viaja entera, desde la ficha del material hasta la memoria que se firma.
Cada capa lleva su letra: A si el carbono sale de una declaración ambiental verificada de ese producto, B si sale de una sectorial o de una base oficial, C si sale de una base genérica o de una estimación nuestra. Es la escala del marco europeo Level(s), la misma en el comparador y en HE + Carbono, para no obligar a nadie a aprender dos alfabetos.
Y cada sistema dice de qué se fía en una frase. El reparto va por peso de carbono, no por número de capas: un sistema con siete capas flojas que no pesan nada y una buena que lo sostiene todo no es «siete de ocho flojas», eso sería mentir por omisión. Cuando un sistema mezcla calidades declaramos la más floja, porque un total solo es tan sólido como su peor eslabón.
También se ve ya cómo montamos cada sistema. Veintinueve de los cuarenta y dos dicen «Estimación Descarboniza», y estaba cargándose y tirándose sin enseñarlo.
Lo que enseña no nos deja bien, y por eso lo enseñamos. Los sistemas convencionales apoyan entre el 95 y el 98 por ciento de su carbono en datos genéricos, mientras los biobasados van con declaración verificada. Estábamos midiendo con precisión lo que queremos recomendar y con niebla aquello contra lo que compara.
De paso, dos fichas que citaban una base que no podía sostenerlas ya tienen declaración real y vigente: el aislante de cáñamo y la lana de oveja.
Lo pediste tú, y con estas palabras: «seamos honestos». Veníamos de arreglar nueve cifras imposibles y de descubrir que la mitad del catálogo se apoya en una base genérica; lo que faltaba era que eso se viera sin tener que preguntarlo.
Ahora hay un precio para cada oficio, y estar sigue siendo gratis
Estar en el directorio sigue siendo gratis y por criterio: elegimos nosotros, escribimos la ficha y dejamos las pegas puestas. Lo que ahora se puede pagar es estar bien: la ficha completa con tus obras o tus productos y su dato de carbono, un botón para que te escriban directamente a ti, estadísticas cada mes y un sello que dice qué comprobamos y qué día. Un precio por oficio, con el IVA incluido y catorce días de prueba: 290 € al año un estudio, 490 € una constructora, 900 € un fabricante y 1.800 € un fabricante con catálogo. El sello no lo enciende el cobro: entre pagar y aparecer verificado va el trabajo de comprobar la colegiación, la obra construida o que la DAP siga vigente. Y hay una cosa que no se compra: el orden de los listados y las guías lo sigue decidiendo el criterio y el dato. Si tu DAP caduca, tu ficha lo dirá aunque estés pagando.
Nadie. Lo trajo Jesús: llegan estudios de arquitectura y fabricantes pidiendo entrar en el directorio, y hasta hoy lo único que se podía contratar era el plan de fabricante. Los demás no tenían dónde pagar aunque quisieran.
Avisamos cuando dos cifras de carbono no se pueden sumar
Hay una trampa clásica al comparar huellas de carbono, y la teníamos dentro. Las declaraciones ambientales modernas separan y acreditan el carbono que la planta capturó mientras crecía, así que una madera sale en negativo. Las bases genéricas antiguas solo cuentan el carbono fósil, y esa misma madera sale en positivo. Sumar las dos en un total y llamarlo comparación favorece siempre a lo que tiene declaración moderna.
Veintisiete de nuestros cuarenta sistemas lo hacían. Ahora, cuando pasa, lo decimos al lado de la cifra: en el selector, en la memoria y en el PDF. No lo escondemos en una nota al pie y no lo hemos maquillado, porque no se arregla comprando declaraciones de hormigón.
También repasamos uno por uno los cuarenta y cuatro materiales con el dato más flojo. Dos escondían el mismo error de unidad que corregimos ayer, y no habían saltado porque en los metales la densidad es tan alta que equivocarse por mil todavía deja un número de aspecto normal. La chapa de zinc estaba siete veces por debajo de lo que vale. Otras cinco tenían el valor bien y la cita mal: cuatro morteros de cemento citaban un mortero de cal, y un forjado de polipropileno citaba una declaración de corcho.
Y las declaraciones ya caducan solas. Antes buscábamos la palabra «caducada» escrita a mano, que solo funciona si alguien se dio cuenta antes. Ahora leemos la fecha y la comparamos. La primera versión de ese lector marcó ocho materiales buenos como caducados porque confundió una densidad de dos mil kilos por metro cúbico con el año 2000; lo cazamos comprobando los nueve avisos uno por uno antes de publicar, y ahora hay pruebas que impiden que vuelva.
Lo pediste tú: repasar los materiales con el dato más flojo y cerrar lo importante que quedaba abierto de la auditoría.
Decimos qué materiales estimamos, y quien los fabrica que nos escriba
Veintisiete de nuestros materiales van con una media genérica en vez de con la declaración del producto real. No son materiales raros: son el hormigón, el mortero, el ladrillo y el yeso con los que se construye casi todo, y son justo aquello contra lo que se compara cualquier alternativa. Medíamos con precisión lo que se propone y con niebla aquello a lo que sustituye.
No vamos a tapar ese hueco comprando datos. Lo decimos. En la página de fabricantes hay ahora una lista de qué familias estamos estimando, sacada de nuestra base en el momento de abrir la página para que no pueda decir que falta algo que ya está.
Y lo decimos con la condición delante, no en la letra pequeña: mandarnos una declaración no compra un número mejor. Compra que el número sea el suyo y no una media de otro país con otra electricidad. Si la declaración sale peor que nuestra estimación, publicamos la suya igual y con su nombre delante. Ese es el trato, y es el único que hace que el catálogo valga algo.
La invitación aparece además donde se ve el hueco, en el selector de sistemas, con una línea y solo cuando ese sistema se apoya de verdad en dato genérico.
Lo decidiste tú al ver el resultado del repaso: si queremos enseñar declaraciones verificadas de hormigones, morteros y ladrillos, que nos las manden los fabricantes.
Hasta hoy solo se podía comparar lo que estuviera en nuestra base. Eso deja fuera el producto de un fabricante que todavía no nos ha mandado su declaración, un mortero de obra, o cualquier cosa que tengas medida y nosotros no.
Ahora creas el material tú, con su conductividad y, si lo tienes, su carbono y su precio. Aparece en la biblioteca como uno más y se puede usar en Thermos, en el comparador y en HE + Carbono, donde además sirve para poner nombre a un material del modelo que no reconocemos.
Se guarda solo en tu navegador. No entra en nuestro catálogo público y no lo vemos: un material sin fuente verificada no puede acabar en una base que otros usan para decidir.
Y va marcado. No lleva la letra A, B o C de calidad que llevan los nuestros, porque no es mejor ni peor: es de otra naturaleza. Lleva la marca «tuyo» y una línea que dice que no lo hemos verificado, junto con lo que tú declares de dónde sale el dato. Eso acompaña a la cifra en la comparación y en los documentos que te lleves.
Le aplicamos además las mismas dos comprobaciones que nos aplicamos a nosotros. Si el carbono por kilo se dispara, te avisamos del error clásico de multiplicar por mil en vez de por la densidad. Y si es negativo y pasa del techo físico de la biomasa, también. Son avisos, no impedimentos: el dato es tuyo y puede que tengas razón tú.
Te lo propusieron a ti y nos lo pasaste: que cualquiera pudiera meter un material suyo en la comparación, no solo elegir de nuestro catálogo.
Ayer los materiales que creabas se guardaban solo en el navegador. La pega llegó enseguida: trabajas en el portátil del estudio y en el de casa, y tu material no te seguía.
Ahora viven en tu cuenta. Entras y están, en el ordenador que sea.
Lo delicado era la primera vez que entras. Si ya tenías materiales creados en un navegador y otros en la cuenta, se juntan los dos lados sin descartar ninguno. Esa parte va probada aparte, porque si se hace mal alguien pierde trabajo sin enterarse.
Al guardar, primero se escribe en tu navegador y luego sube a la cuenta. Así responde al momento y, si la red falla, el material no se pierde: se queda a salvo y te lo decimos con un botón para reintentar. El panel dice siempre dónde está guardado cada cosa, porque creer que algo está en la cuenta cuando sigue en un solo ordenador es justo la forma de perderlo al cambiar de máquina.
Lo pediste tú al ver la primera versión: no basta con crear un material, tiene que seguirte entre dispositivos entrando con tu cuenta.
El plan de estudio ahora incluye Ábrego y pone tus documentos a tu nombre
Las herramientas siguen gratis con cuenta, sin límite, igual que antes. Lo que suma el plan de estudio o de constructora son dos cosas de las que hoy costaban o llevaban nuestra marca. La primera: el estudio bioclimático de Ábrego, que se descarga por 19,90 €, va incluido en el plan. La segunda: el estudio bioclimático y el informe de carbono salen a nombre de tu estudio, con tu marca al pie —nombre, web y nº de colegiado— en vez de la línea de Vega. Es tu entregable para tu cliente, no el nuestro. El fabricante no entra aquí: paga por que su producto se vea, no por las herramientas.
Jesús: si un estudio de arquitectura va a pagar, que no sea solo por salir en el directorio; que las herramientas le den un plus de verdad. Sin recortar nada de lo que hoy es gratis.
Las aplicaciones piden cuenta (gratis, y sin cupo)
Entrar sigue siendo gratis y no hay cupo de nada. Lo único que se paga sigue siendo el plan de Fabricante.
Lo que cambia es que Thermos, el comparador, el radón, Ábrego y la mesa de HE + Carbono piden que estés dentro. A cambio, tus sistemas y tus materiales te siguen a cualquier ordenador en el que entres.
Lo que NO cambia: las fichas públicas de cada herramienta siguen abiertas para quien llega desde una búsqueda, las piezas del laboratorio siguen en abierto porque son demostraciones, y las herramientas incrustadas en webs de otros siguen funcionando sin pedir nada, que si no romperíamos las que ya están publicadas.
También hemos corregido los textos que decían lo contrario. La página de Vega prometía que se probaban sin cuenta y las tarjetas llevaban esa etiqueta; dejarlo puesto habría sido mentir en la misma pantalla desde la que ahora te pedimos entrar.
Lo decidiste tú: usar una herramienta pide estar dentro con tu cuenta.
El estudio bioclimático ya se descarga en PDF y en Word
Los dos archivos los prepara ahora el servidor, no tu navegador.
El PDF es la propia página del informe impresa en A4: veintiuna páginas idénticas a lo que ves en pantalla, con los gráficos en vector, y se descarga con su nombre.
El Word conserva el orden, la jerarquía y la paleta, con las figuras como imagen y el texto editable, para que puedas llevártelo a tu memoria de proyecto y cambiar lo que quieras. No es idéntico al PDF, y no lo decimos de otra manera: Word repagina en cuanto tocas una palabra.
Leer el informe en pantalla y compartirlo por enlace siguen siendo gratis.
Lo pidió Jesús: que al pagar se pueda descargar en los dos formatos y que el diseño sea el mismo que se ve en la web.
Ya puedes decirnos qué mejoramos, sin salir de donde estés
En el panel lateral de Vega, debajo del proyecto, hay un botón que dice «¿Mejoramos algo?». Se abre una ventana encima de lo que estabas haciendo —no te saca a otra página— con un hueco para escribir y tu correo, si quieres respuesta. El mensaje nos llega al momento, con la pantalla exacta desde la que lo escribiste: sin eso, un «esto no se entiende» no nos sirve para arreglarlo. Y si el envío falla te lo decimos, en vez de darte las gracias por algo que se ha perdido. Está en las once herramientas y en los dos idiomas.
Lo pidió Jesús. Vega está en beta y no había ningún sitio para decir que algo no se entiende o no funciona: había que salir a buscar un correo. Ahora no.
Los gráficos del estudio ya contestan al pasar el ratón
Un atlas de papel solo puede anotar los extremos —la máxima del año, el mes más húmedo— y el resto del dato se queda dentro del dibujo. En pantalla no hace falta elegir. Ahora, al pasar el ratón: el perfil mensual te da la media, la máxima, la mínima y la humedad de ese mes; los 365 días te dan la máxima, la media y la mínima del día concreto con su fecha; la carta psicrométrica te dice cuántas horas del año caen en ese punto de temperatura y humedad; y la rosa de vientos te da la frecuencia, la velocidad media y la máxima de cada dirección. El PDF y el Word salen exactamente igual que antes: nadie pasa el ratón por un papel.
Lo pidió Jesús: que el informe fuese dinámico en pantalla y diera la información encima de los gráficos.
Ábrego absorbe el generador bioclimático: una herramienta menos, ninguna función menos
Ábrego tiene ahora una pestaña «Informe»: eliges el clima una vez —una zona del CTE o tu propio EPW— y de ahí salen la carta de Givoni, las guías, el sol, la luz, el viento, la tabla horaria y el estudio bioclimático redactado, con sus nueve secciones editables, su enlace para compartir y su impresión. Lo que se gana: ya no hace falta subir ningún archivo para una zona oficial, porque el informe se genera del mismo clima de referencia del CTE que dibuja la carta. La ruta antigua del generador te lleva directa a la pestaña.
Lo pidió Jesús después de comparar las dos: Ábrego leía el clima y el generador redactaba el informe a partir de un EPW subido, y se solapaban. La condición fue no perder nada.
Ábrego: escribes tu municipio y sale el estudio bioclimático entero
Ábrego ya no pide la zona climática: escribes tu municipio (los 8.131 de la tabla oficial del CTE) y salen su zona y su altitud. Si corriges la altitud, la zona se recalcula con la tabla del Apéndice B y te decimos de qué banda viene.
El generador bioclimático se fundió dentro, en la pestaña Informe: con el clima elegido, o con tu propio archivo EPW, sale el estudio completo de nueve secciones, editable y compartible, sin subir nada.
Leerlo en pantalla, editarlo y compartir el enlace sigue siendo gratis. Llevártelo en PDF cuesta 8 €, pago único y sin cuenta.
Lo pidió Jesús: que Ábrego no pregunte la zona climática sino el municipio, que se pueda afinar la altitud, que absorba el generador de informes y que descargar el PDF cueste 8 €.
Rehicimos el informe de Ábrego de arriba abajo: papel crema, tinta, reglas finas y un solo acento para los números de figura. Fuera las tarjetas blancas; el orden lo ponen el espacio y las reglas.
Los gráficos son nuevos: el perfil térmico de cada mes, los 365 días del año uno a uno (en arcilla los que superan el confort, en pizarra los que no llegan), la carta psicrométrica en densidad de tinta, el año repartido en cien cuadrados y la rosa de vientos con el sector dominante marcado.
También salen cosas que se calculaban y no se enseñaban: la estimación de demanda y coste, y el texto de sistemas activos de la memoria. Y el PDF que se descarga imprime solo el informe, sin el menú ni el pie de la web.
Lo pidió Jesús, con una referencia de atlas en la mano: el informe tenía que ser mucho más fino y elegante, con gráficos mejores y más trabajados, sin perder las líneas de Descarboniza.
Un estudio bioclimático de ejemplo, para ver cómo queda antes de pedir el tuyo
Publicamos el estudio de Cáceres entero, tal cual lo redacta el motor con el clima oficial del CTE de la zona C4: portada, resumen, las seis figuras y la memoria técnica. Está enlazado desde la pestaña Informe de Ábrego y desde la página de descarga del PDF.
De paso, el motor de análisis ya no se duerme durante el día: el primer estudio de la mañana tardaba tres o cuatro minutos en arrancar, o fallaba. Ahora, si aún está arrancando, Ábrego espera a que responda antes de mandarle el análisis.
Y la barra de progreso dice la verdad: antes subía sola hasta el 88 % aunque no hubiera empezado nada. Ahora, mientras el motor se enciende, enseña el tiempo que lleva y el que queda; mientras calcula, el porcentaje real del motor. Debajo del botón se lee si está encendido o apagado antes de pulsar.
Lo pidió Jesús: enseñar parte del documento para que se vea cómo queda antes de pagar el PDF.
Las páginas de categoría ya recomiendan, con el documento en la mano
Seis páginas de categoría dejan de ser una rejilla alfabética y pasan a ser una guía: madera, cáñamo, celulosa, corcho, cal y morteros, y estudios de arquitectura en Cataluña. Cada una abre diciendo para quién es, explica con qué criterios hemos elegido, destaca una, dos o tres fichas con su etiqueta y su razón, y en materiales añade una tabla comparativa con huella, conductividad, densidad y estado de la declaración ambiental. Debajo sigue el listado completo.
Los textos viven en Airtable, así que escribir la guía de otra categoría no exige tocar el código. Una página sin guía se ve exactamente como antes.
Lo importante es lo que salió al contrastar. Solo destacamos materiales cuya declaración ambiental hemos leído y cuya fecha de caducidad conocemos, y el código descarta cualquier otro aunque alguien lo escriba. Ese filtro nos cazó a nosotros mismos: tres elecciones iniciales no tenían el documento detrás, otra tenía la declaración caducada desde 2023, otra se apoyaba en un informe que no es una declaración y otra tenía en su ficha una huella negativa que su propia declaración desmiente. Las retiramos y corregimos las fichas. También corregimos la de un estudio que decía haber construido la primera casa pasiva certificada de España: es de 2009 y no consta certificación.
La tabla distingue ahora «Sí · documento», cuando tenemos la declaración, de «Declarada», cuando el fabricante dice tenerla y no la hemos podido leer.
Jesús pidió seguir con el segundo nivel del estudio que hicimos tomando Wirecutter como referencia: convertir las páginas de categoría en guías. Y antes de publicar pidió contrastarlo todo y ser lo más honestos posible. Nadie más lo pidió.
Cualquier resultado de Vega se manda como tarjeta con enlace
Un botón «Compartir» en el comparador, el radón, Thermos, Ábrego y la radiografía de tu vivienda. Crea una URL corta con la conclusión en una frase, el dato grande, el contexto y de dónde sale el número, y una tarjeta en tres formatos para WhatsApp, LinkedIn o historias. Quien abre el enlace ve primero el resultado y después «Calcula el tuyo», sin cuenta. Lo que se comparte nunca lleva la dirección ni la referencia catastral de una vivienda: el municipio, el año y las lecturas. Y el dato manda: los árboles, los kilómetros y los vuelos van detrás del kilo de CO₂, nunca en su lugar.
La idea es de Jesús: que un resultado no se quede en la pantalla de quien lo calcula, sino que se pueda enseñar y mandar, y que quien lo reciba pueda calcular el suyo. No la pidió la comunidad; la pidió él después de ver que el comparador ya decía cosas como «esta fachada ahorra 294 kg de CO₂ por metro cuadrado» y nadie podía llevárselas.
Thermos, el comparador, el radón y Ábrego se prueban sin cuenta
Las cinco vistas de trabajo se abren sin cuenta: Thermos, el comparador, el radón, Ábrego y el generador bioclimático. La cuenta entra al guardar, imprimir o llevarse el PDF, que es donde hay algo que conservar. Y como una pantalla vacía no invita, radón, Thermos, Ábrego y la radiografía estrenan «probar con un ejemplo»: Alba de Tormes en zona II, la fachada de ladrillo con cámara más común de España, la zona C4 y una casa de 1980. La copia de la portada dice lo que hay, en español y en inglés.
Jesús revisó Vega con ojos de visitante y lo dijo claro: pedíamos un registro antes de que nadie hubiera visto nada, y la portada seguía hablando de «tres simulaciones gratis» cuando todo es gratis desde el 4 de septiembre. Nos lo pidió él; nadie más había llegado a quejarse porque nadie más había entrado.
Cada municipio del Apéndice B tiene su ficha de radón, y cada zona climática la suya
4.049 fichas de radón, una por municipio del Apéndice B del CTE, con la zona, lo que exige la norma planta a planta y la justificación a un clic; solo existen las de los municipios que figuran en el Apéndice. 20 fichas de clima, una por zona, con el reparto de las horas del año por estrategia pasiva, calculado con la misma función que usa Ábrego. Además, el radón, Thermos y el comparador se pueden insertar en cualquier web (el código sale en «Compartir»), y todo lo que Vega enseña —la página compartida, las fichas, las tarjetas de WhatsApp— tiene ahora la misma forma: la cifra grande, la conclusión y de dónde sale.
Nadie lo pidió tal cual. Viene del encargo de Jesús de convertir Vega en algo que se prueba, se enseña y se manda: las fichas responden lo que la gente ya escribe en el buscador («¿hay radón en mi pueblo?», «¿qué pide el clima de la zona C4?») con el dato oficial y sin relleno.
El sol sobre tu casa: mueve la hora y mira qué vecino te tapa el tejado
Tres cosas nuevas en el visor 3D de la radiografía. La primera: eliges mes y hora y el sol se coloca donde está de verdad para tu dirección, con las sombras de los edificios de al lado cayendo sobre tu cubierta; una frase te dice si a esa hora te da o te tapan, y cuántas horas de sol te quitan ese día. Se calcula con el mismo horizonte con el que estimamos la producción solar, así que lo que ves y lo que calculamos coinciden. La segunda: un modo rayos X que vuelve el edificio translúcido y tiñe cada elemento según el calor que pierde, con el reparto al lado: por dónde se va el calor y cuánto. La tercera: al bajar por la página pasan los doce meses, con el sol de cada día, lo que pide la casa y lo que daría el tejado; se entiende de golpe por qué una fotovoltaica sobra en julio y falta en enero. Todo sale del Catastro, de la geometría solar y del modelo; las simplificaciones van escritas debajo de cada pieza.
Lo pidió Jesús el 7 de septiembre: «metamos algo impresionante en la radiografía». Miramos lo que hoy pasa por impresionante en las galerías de diseño y casi todo es efecto sin dato. Lo que tenemos nosotros y nadie más es el edificio real con sus vecinos reales, así que el movimiento sale de ahí.
Thermos, el comparador, el radón, Ábrego y la radiografía cierran ahora con la misma pieza: la cifra grande, la conclusión en una frase, de qué se fía el dato y el botón de compartir —exactamente lo que viaja en la tarjeta cuando la mandas—. Si tocas algo y el resultado cambia, la cifra rueda hasta el nuevo valor. El radón enlaza a la ficha pública de tu municipio y Ábrego a la de su zona climática.
Lo pidió Jesús después de ver la pieza del resultado en la página compartida y en las fichas: que las herramientas terminaran igual.
La calificación de tu proyecto, en una frase y lista para mandar
Debajo de la etiqueta A–G del proyecto va ahora la misma pieza que cierra las demás herramientas: la letra grande, «según Vega, esta vivienda saldría con una B en emisiones y una C en consumo…», los cuatro indicadores y el botón de compartir. Es el primer resultado que sale de algo privado, así que lo que viaja es solo municipio, zona, letras e indicadores: ni el nombre del proyecto, ni el modelo, ni la referencia. Y dice en cada tarjeta que es una precalificación: la oficial la emite el técnico certificador con documento reconocido.
Lo pidió Jesús: después de llevar la pieza del resultado a las cinco herramientas, hacer lo mismo con la etiqueta energética de HE + Carbono.
Extremadura, edificio a edificio: qué norma de aislamiento regía cuando se construyó cada uno
Los 603.951 edificios de Badajoz y Cáceres en 3D, con la huella y las plantas del Catastro, coloreados por la norma de aislamiento que estaba en vigor cuando se construyeron: sin ninguna exigencia hasta 1979, NBE-CT-79, CTE 2006, CTE 2013 y CTE 2019. De lejos, cada municipio con su porcentaje de edificios anteriores a 1980; de cerca, cada edificio; clic en uno y se abre su radiografía. Y si eliges un municipio, su ficha se manda como tarjeta: «En Almendralejo, el 39 % de los edificios se construyó cuando la ley no exigía ningún aislamiento». El dato que ya sabemos: el 44 % de los edificios de Extremadura se construyó sin ninguna exigencia de aislamiento, y solo el 2 % es del CTE 2019. El color no estima nada; lo que Vega estima está en la radiografía, con su procedencia.
Jesús preguntó si podíamos hacer algo como el mapa 3D de EUBUCCO pero de lo que hace Vega, y pidió centrarlo en Extremadura. La decisión de qué pinta el color fue nuestra: la norma en vigor al construirse, que es un hecho, y no una demanda estimada casa por casa, que sería inventar una cifra para cada vivienda.
¿Qué aislamiento para una casa en Extremadura? La respuesta, con precio y el cálculo detrás
Estrenamos Respuestas: una sección que contesta una pregunta de compra en la primera línea y luego enseña por qué. La primera es qué aislamiento poner en una casa en Extremadura. Arriba va la respuesta —corcho expandido en la fachada, tablero de fibra de madera en la cubierta y celulosa insuflada si vas a rehabilitar—, y debajo todo lo que la sostiene.
Los precios llevan partida, código y fecha. El corcho de 100 mm en fachada, 52,92 €/m²; el panel de fibra de madera de 140 mm en cubierta, 50,64 €/m². Los dos salen de la Base de Precios de la Construcción de Extremadura, con precios de abril de 2024. Ninguna cifra está tecleada a mano: si el código no existe en la base, no se publica precio.
Y el comportamiento en verano lo calculamos en vez de afirmarlo. Con la norma EN ISO 13786 medimos cuánto tarda el calor de la tarde en asomar por la cara interior, en tres cerramientos tipo descritos capa a capa y con la fuente de cada propiedad. El resultado nos obligó a cambiar la respuesta: en una cubierta, catorce centímetros de fibra de madera retrasan la onda ocho horas y media y la misma cubierta con lana mineral, tres; pero en un muro de ladrillo, que ya pone masa de sobra, la diferencia se queda en hora y media. Ahora la respuesta lo dice así.
Cierra con los ocho materiales que no elegimos y por qué. Entre ellos los dos fabricantes de corcho extremeños: sin declaración ambiental verificada no destacamos a nadie, esté cerca o lejos.
Lo pidió Jesús. Primero, mirar cómo trabaja Wirecutter y traerlo a las fichas del directorio. Después nos pasó una crítica de fuera que decía que el valor no está en tener más productos, sino en tener el mejor criterio, y ponía como ejemplo una pregunta concreta: cuál es el mejor aislamiento para una casa en Extremadura. El último empujón fue suyo también, resolver el tema de los precios y lo que faltaba. Qué materiales se eligen y qué cerramientos se calculan lo decidimos nosotros con los datos.
Repaso del directorio: fotos que no cargaban, enlaces muertos y una ficha que se contradecía
Hemos revisado las 726 fichas del directorio una a una: si su web sigue viva, si su foto carga y si lo que cuentan tiene algo que ver con la construcción.
Tres fotos vuelven a verse (Vimacon, Cortizo y Thermafleece) y ocho enlaces rotos apuntan otra vez a donde deben. El más importante era el de Steico, que es uno de los tres materiales elegidos en la respuesta sobre aislamiento en Extremadura y llevaba sin resolver quien sabe cuánto.
Y hemos arreglado algo peor que una foto rota: había fichas que se contradecían solas. Decían «no hay declaración ambiental verificada para este material» y justo debajo enlazaban a su declaración. Pasaba en seis materiales, porque bastaba con que faltara la cifra de carbono para publicar el aviso. A veces la cifra falta a propósito: la declaración de Mercer Mass Timber, por ejemplo, sigue la norma norteamericana ISO 21930, donde la madera no se apunta el carbono que guarda, así que su huella sale positiva y ponerla en la misma columna ordenada que una europea haría parecer emisora a la madera. Ahora esas fichas dicen lo que pasa de verdad: declaración verificada, sin cifra comparable, y por qué.
De paso importamos la declaración de Mercer, leída del PDF del propio operador del programa, que su web ya no sirve.
Lo pidió Jesús: arreglar las fotos rotas que habíamos detectado y repasar todo el directorio por si hay fichas que no deberían estar. Lo que encontramos por el camino no lo buscaba nadie.
Tecnología: sitio propio para lo que hace su función en la obra sin ser un material
El directorio tiene una categoría nueva, Tecnología, para lo que hace su función en un edificio sin ser un material ni una empresa constructora.
Dentro van cinco fichas que estaban catalogadas como constructoras y no levantan edificios: Solaria, que promueve plantas solares; OPES Solutions, que fabrica módulos fotovoltaicos en Alemania; SVEA Solar y socialenergy, que instalan autoconsumo; y Llama Viva, que diseña y monta estufas de inercia térmica en Extremadura. Quien buscaba una constructora sostenible se las encontraba en la lista, y eso confundía a los dos lados.
Ninguna se ha borrado. Sus direcciones antiguas redirigen a las nuevas, en español y en inglés, para que nadie se quede con un enlace roto.
Y al crearla descubrimos algo que llevaba meses abierto: ninguno de los nueve listados de categoría estaba anunciado en el mapa del sitio. Las fichas sí, casi seis mil, una a una. Sus índices no, y son justo las páginas que deberían aparecer cuando alguien busca materiales de construcción sostenible o constructoras sostenibles. Ya están todos.
Lo decidió Jesús al leer el repaso del directorio. Nosotros propusimos quitar del directorio unas cuantas fichas que no eran construcción, y su respuesta fue mejor que la pregunta: no se borra nada, se les da su sitio, y la línea roja no es si encajan sino si lo que enseñamos de ellas está bien contado.
La portada de Vega, tanto en la home como en su propia página, ya no es una foto: es un vídeo corto en bucle que muestra la herramienta funcionando de verdad.
Y junto al vídeo de la home añadimos tres pasos muy breves para quien todavía no sabe qué hace Vega: subes el IFC, calcula con el clima oficial del CTE, y te dice qué cambiar para cumplir.
Lo pidió Jesús: quien entraba en /vega sin cuenta veía una imagen fija de una casita, y prefería el vídeo.
Las portadas de las noticias ya no se rompen solas
Resultó que no era una imagen: eran todas, y se rompían cada pocas horas para volver solas.
Las portadas viven en Airtable, que las sirve con una dirección temporal y firmada que caduca a una hora fija. Nosotros la guardábamos dentro de la página, así que cuando pasaba esa hora la página seguía enseñando una dirección muerta hasta que se refrescaba. De ahí que fuera intermitente y costara verlo.
Ahora cada portada tiene una dirección nuestra que no caduca nunca y que va a buscar la imagen en el momento de enseñarla.
De paso arreglamos algo que llevaba tiempo pasando desapercibido: al compartir un artículo en LinkedIn o WhatsApp salía sin imagen, porque el nombre del dato no coincidía con el que buscaba la página. Ya sale con su portada.
Nadie lo pidió: Jesús entró en las noticias y vio el artículo destacado con la imagen rota.
Las fichas ya cuentan las pegas, no solo el elogio
Cada ficha lleva ahora, justo debajo de «Por qué lo elegimos», un apartado que se llama «Pegas, pero no descartables». Es el orden con el que Wirecutter escribe sus recomendaciones: primero por qué sí, inmediatamente después qué falla. Debajo va una línea que dice que ninguna empresa paga por lo que decimos de ella.
Los textos estaban escritos mirando a la empresa: «Publicar EPD», «Mayor documentación técnica». Eso es una lista de tareas para el fabricante, no una pega para quien lee. Reescribimos 115 desde el otro lado, contando qué pierde quien elija eso: si no publica declaración ambiental verificada, su huella hay que darla por buena sin poder comprobarla.
Dos los retiramos en vez de reescribirlos, porque ya no eran ciertos. Uno pedía datos que la ficha publica hoy. El otro pedía una cifra de carbono que conseguimos nosotros en julio y que lleva meses en su ficha.
De paso apareció otra ausencia: en las fichas de material tampoco se veía «Por qué lo elegimos», y estaba escrito en las 199. Ahora se ve.
No lo pidió nadie de fuera. Jesús propuso estudiar cómo mejorar el directorio tomando Wirecutter como referencia, y al mirar los datos apareció el hueco: en 204 fichas había un campo con los peros de cada empresa y cada material, escrito desde hace meses y traducido al inglés, que no se mostraba en ninguna pantalla.
Los mandos finos del estudio, ahora dentro del proyecto
Diez ajustes que el proyecto ya mandaba al motor pero no dejaba tocar se pueden editar en «Datos del proyecto»: proporción de hueco, huecos por orientación, obstáculos remotos (edificios vecinos, tapias), continuidad del aislamiento, recuperador de calor, corrección del clima, tipología, plantas, suavizado del modelo y vuelo extra del alero. Cada uno con su rango y sus avisos.
Parte de la unificación que pidió Jesús: que el proyecto no perdiera nada de lo que se podía ajustar en la simulación suelta.
Vega te dice primero qué pasa y qué hacer, en cristiano
Al cargar un resultado, Vega habla primero: el veredicto en una frase, lo que falla dicho como se dice («consume el doble de energía no renovable de la permitida», «en julio entra casi el doble de sol del que admite la norma»), las propuestas para arreglarlo numeradas y con su certeza, qué puede hacer Vega sola, y los dos avisos que de verdad pesan. Con botones para resolver hasta cumplir, ver las propuestas o revisar lo que Vega supuso. Las listas largas de advertencias e hipótesis se pliegan a una línea cada una; el detalle sigue a un clic.
Jesús, con una captura de las cajas de advertencias e hipótesis: «nadie se va a leer eso; que el chat empiece explicando, muy resumido, qué está pasando y qué hacer para resolverlo, como un verdadero copilot».
Las fichas de material sin declaración ambiental ahora lo dicen
En la ficha de un material sin GWP publicado aparece «Sin DAP verificada publicada» y una línea con la razón: no hay Declaración Ambiental verificada por tercero, así que no publicamos ni la cifra autodeclarada ni una estimación.
También viene de mirar a revalu: ellos etiquetan «No EPD». Nosotros llevábamos meses sin publicar cifra a quien no tiene DAP verificada, pero la ficha no explicaba por qué faltaba la barra.
¿Dónde se esconde el carbono de tu proyecto? El resultado ya te lo dice, y te deja sustituirlo
Bajo el veredicto, el carbono embebido total y por metro cuadrado útil, y el ranking por elemento de la envolvente: «El 46 % está en el suelo (forjado cerámico + XPS + gres): es el primer sitio donde mirar». Los elementos que almacenan carbono, como un muro de entramado de madera, salen aparte en verde. Un botón, «Sustituir el mayor», te lleva al selector de sistemas para cambiarlo. Los materiales sin DAP verificada se dicen tal cual: ni se cuentan ni se estiman. Y el mapa horario del edificio (las 8.760 horas del año, hora a hora, por estancia) también está ya dentro del proyecto.
Jesús pidió investigar qué hace Kasper, el asistente de revalu.io, y copiar lo que mejore Descarboniza. Esto es lo primero: la lectura de «puntos calientes», con nuestros datos y sin estimar nada.
Radiografía de tu vivienda: escribe tu dirección y mira tu casa en 3D, con su energía, su sol, sus riesgos, sus ayudas y qué le conviene hacer
Una página con una pregunta y un campo: ¿cómo de buena es tu casa? Escribes la dirección y en segundos aparece el edificio en 3D tal y como lo tiene el Catastro (sus volúmenes, sus plantas, sus vecinos), y alrededor ocho lecturas: energía, confort, solar, CO₂, riesgos, rehabilitación, ayudas y valor. Debajo está el optimizador: le dices cuánto te puedes gastar y cuánto quieres bajar las emisiones, marcas lo que no quieres tocar y si aceptas aerotermia o placas, y probamos todas las combinaciones posibles para enseñarte solo aquellas que ninguna otra mejora a la vez en dinero y en carbono. Los precios salen de la base oficial de la construcción de Extremadura de 2025 y cada uno enseña su código de partida; fuera de Extremadura valen como referencia, no como presupuesto. El resto sale de fuentes públicas oficiales (Catastro, CTE, PVGIS, MITECO, CSN, BDNS, INE) y cada cifra lleva debajo un «¿de dónde sale?» con la fuente y las hipótesis. Si tu edificio tiene certificado energético registrado en Extremadura, Madrid o Cataluña, lo enseñamos. Lo que aún no tiene fuente lo decimos tal cual.
Lo pidió Jesús el 5 de septiembre: que cualquiera pueda entrar, escribir «Calle X, Almendralejo» y ver su edificio, no un Excel ni 47 indicadores. Nadie más lo había pedido; es una apuesta nuestra.
El comparador ya mira a 50 años: lo que cuesta construirlo y lo que cuesta tenerlo
Pestaña nueva, «50 años»: cada capa se repone las veces que dice su vida útil dentro de un período de 50 años (el de Level(s) y la EN 15978, con la misma fórmula que usa nuestro motor), y cada reposición vuelve a emitir el carbono de fabricarla. La vida útil sale de la DAP del producto si la declara, si no de nuestra ficha, y si no consta no se estima: la capa entra sin reposición y se dice cuántas quedan sin fechar. Con un preset opcional, apagado por defecto, que rellena los huecos con la tabla oficial de Level(s) y lo dice capa a capa. Cuando el sistema que gana hoy pierde a 50 años, el titular lo dice.
Jesús pidió seguir con las ideas tomadas de revalu.io: las reposiciones a 50 años y el preset Level(s).
La portada que ves al entrar con tu cuenta habla ahora el mismo lenguaje que el resultado de la verificación: el recorrido del cálculo (IFC, Catastro, EnergyPlus, HE0–HE6, memoria) dibujándose y encendiendo cada estación al paso; los tres verbos rotando bajo el título; las cifras verdaderas rodando hasta su valor; las tarjetas entrando escalonadas, y HE + Carbono a fila entera con la escala A–G en miniatura. Si tu sistema pide menos movimiento, se respeta.
Jesús, con una captura: que /vega fuera más impresionante y dinámica, con movimiento, en armonía con la verificación y con toda la web.
Las cuentas, abiertas: lo que consume cada cosa que te llevas
Una página nueva, «Las cuentas», enlazada desde el pie. Lo primero que dice es que todo es gratis, descargas incluidas. Después, lo que sí está medido en producción: un cálculo completo del DB-HE ocupa nuestras máquinas 11 segundos (mediana de 15 reales), la memoria en PDF 5,1 y el informe en Markdown 3,2, con la electricidad y el carbono de cada uno, sin redondear nunca a cero. Y la conclusión honesta: lo que pesa no es tu descarga sino las cuatro máquinas encendidas las veinticuatro horas. Tras descargar un documento del proyecto sale una franja con lo que ha consumido.
Idea de Jesús, al estilo de Minimalism Brand: contar con total transparencia lo que nos cuesta a nosotros cada documento que descargas. Y una segunda decisión suya el mismo día: sin euros todavía, hasta que sean nuestras facturas y no tarifas de catálogo.
El resultado ya aparece solo cuando termina el cálculo
El cliente daba el cálculo por terminado en cuanto el motor pasaba a «simulando», pedía el resultado antes de tiempo y no volvía a preguntar. Ahora solo lo da por terminado cuando el servidor lo dice y vuelve a pedir el resultado hasta tenerlo: en el tercer cálculo de prueba el veredicto apareció a los 34 segundos, sin tocar nada. De paso: la cabecera enseña el estado real del cálculo (ya no «En cola» con EnergyPlus en marcha), el resumen del copiloto habla sin códigos internos, las provincias salen con su tilde, la orientación norte explica su convención, el selector de sistemas cabe en su columna, ningún texto del espacio de trabajo baja de 11 px y la portada cuenta que puedes subir tu IFC y verificar el DB-HE.
Hicimos el recorrido completo como lo haría un arquitecto que llega con su IFC y, las dos veces, el cálculo terminó en el servidor mientras la pantalla seguía en «Calculando» hasta recargar. Jesús pidió resolverlo junto con el resto de asperezas que encontramos por el camino.
Los detalles que un arquitecto nota en su primera visita
El copiloto mantiene sus cuatro sugerencias a la vista después de la primera pregunta, en versión compacta. El selector de sistemas cabe en su columna sin cortar desplegables ni solapar el espesor con el aislante. Las tarjetas de «Lo que Vega ya sabe» enseñan cada etiqueta entera y el progreso del cuestionario nombra los grupos completos en dos columnas. Las unidades, notas y leyendas suben de contraste y ningún texto del espacio de trabajo baja de 11 píxeles. Si ya tienes cuenta, la portada te recuerda bajo el buscador que puedes subir tu IFC y verificar el DB-HE. Y el mensaje del cálculo ya no promete «1-2 minutos» cuando tarda 25 segundos.
Repetimos el recorrido completo como un arquitecto que llega con su IFC, ya con el cálculo arreglado, y anotamos cada roce. Jesús pidió resolver la lista entera.
Vega ya te explica el resultado cuando se lo pides
Resulta que Vega sí escribía la explicación entera, pero la pantalla se la comía y solo dejaba el titular. Ahora, cuando le pides que te explique el resultado o por qué algo no cumple, te responde con la explicación completa: qué indicador se pasa, cuánto se pasa y frente a qué límite. Preguntarle si cumple sigue devolviendo el veredicto corto, que para eso está.
Lo vimos nosotros probando la herramienta como un arquitecto cualquiera: le pedías al copiloto que te explicara el resultado y contestaba con una línea seca, «HE0 no cumple · HE1 no cumple».
Ahora Vega lee del modelo IFC lo que el archivo ya declara —la orientación norte, las plantas, los dormitorios, si es unifamiliar— en vez de preguntártelo. Y cuando algo no lo tiene claro, lo dice en el chat con sus palabras: «He contado 2 plantas sobre rasante del IFC. Lo doy por probable, no por seguro. ¿Es así?». Respondes ahí, con un sí o corrigiendo el valor, y el dato queda como tuyo. Lo que tú has declarado no se vuelve a preguntar, y una duda menor nunca bloquea el cálculo.
Lo pidió Jesús después de ver que Vega deducía datos del IFC y los daba por buenos en silencio: cuando tenga una duda, que la plantee en el chat y se conteste ahí mismo.
El modo noche no era un tema oscuro, era un negativo de la página entera. Y un negativo da la vuelta a la claridad de los colores: en la etiqueta energética, la letra D amarilla salía marrón oscuro y la G roja salía rosa claro, más clara que la A. Una escala oficial no puede cambiar de significado porque apagues la luz. Ahora hay un tema oscuro de verdad, con sus fondos, sus grises y sus bordes, y los colores que informan salen exactos. De paso, los textos que casi no se leían sobre el fondo claro (el buscador, las categorías, las fechas) suben de contraste: la portada ya no tiene ni un texto por debajo del mínimo legible, ni de día ni de noche.
Jesús mandó una captura de la web en modo noche: quedaba fatal. Al mirarlo encontramos algo peor que lo estético.
La verificación ya te dice la letra: calificación energética de A a G
Con cada cálculo sale ahora la etiqueta de A a G, con la escala oficial de vivienda unifamiliar y los indicadores que la sostienen. Y cuando algo no cumple, «resolver hasta cumplir» tiene dos palancas más para llegar: las persianas también en la fachada norte y una fotovoltaica dimensionada al consumo total, no solo al no renovable.
Jesús pidió que la herramienta no se quedara en «cumple o no cumple»: que diera también la calificación energética del edificio, la misma letra de la etiqueta.
Descarboniza es gratis para el técnico: sin plan, sin cupo y con los documentos
Quitamos el plan Profesional, el cupo de tres simulaciones y los muros de los documentos. Con tu cuenta tienes todo y sin límite: Vega para verificar el HE, la memoria DB-HE en PDF, las exportaciones, guardar proyectos y sistemas, el comparador con tu proyecto, el radón. La página de planes se queda con dos columnas: Gratis y Fabricante.
Decisión de Jesús: que nada de lo que hace un técnico en Descarboniza sea de pago. El único plan de pago es el de fabricante.
HE + Carbono es una sola herramienta: el estudio y el proyecto se funden
El proyecto tiene ahora dos vistas, Diseño y Resultados: en Diseño ves los datos, el visor 3D y el copiloto a la vez, con paneles que se pliegan para dar sitio al modelo. Y hay una sola puerta: la simulación suelta ya no existe como herramienta aparte; entrar en ella te lleva al proyecto, que hace lo mismo y además sitúa el edificio, guarda, propone cómo cumplir y te da la memoria.
A Jesús le gustaba el diseño del estudio y preguntó si tenía sentido unificar la verificación del HE y la simulación suelta quedándonos con ese diseño.
El plan de mejora llevaba desde julio calculado sin que nadie pudiera verlo
Cuando una comprobación no cumple, calculamos por dónde se va el calor y qué haría falta para cumplir. Eso estaba hecho desde julio, pero se perdía entre el cálculo y la web, así que ese bloque no se había visto nunca. Ya se ve: el reparto de pérdidas por tipo de cerramiento y por puentes térmicos, con su peso real, y el valor que haría cumplir. En la vivienda adosada con la que probamos, casi la mitad de las pérdidas se van por los puentes térmicos.
Lo encontramos nosotros revisando el despliegue de hoy. No lo reportó nadie, y se entiende: no había nada roto a la vista, faltaba algo que nunca llegó a aparecer.
La verificación ya no se queda en HE0 y HE1: entran el agua caliente y la fotovoltaica
La comprobación devuelve ahora cuatro veredictos en vez de dos. HE4 es la aportación renovable mínima del agua caliente sanitaria; HE5, la potencia fotovoltaica mínima. Y antes de calcular nada te decimos si te aplican: HE4 depende de la demanda de agua caliente, que sale de los dormitorios, y HE5 solo entra por encima de mil metros cuadrados construidos. Si tu edificio no puede llegar a esa cifra, ni te preguntamos la superficie construida: un unifamiliar no verá esa pregunta nunca.
No lo pidió nadie: es nuestro objetivo declarado para esta herramienta, verificar el ahorro de energía del CTE entero y no solo la parte cómoda. HE4 y HE5 ya se calculaban por dentro desde julio, pero se quedaban enterrados en el PDF: no contaban para el veredicto ni se veían en pantalla.
Ya comprobamos todo el ahorro de energía del CTE que le toca a una vivienda
HE6 son las dotaciones mínimas para recargar vehículos eléctricos. En vivienda la exigencia es una sola: canalización para el cien por cien de las plazas de aparcamiento. No hay nada que simular, así que lo calculamos aparte y lo metemos en el mismo informe que el resto. Te preguntamos una cosa: si el edificio tiene aparcamiento. Si no lo tiene, ahí se acaba. Si lo tiene y la obra es una reforma o una ampliación, seguimos por donde manda la norma: si la obra toca el aparcamiento, si supera los umbrales que ya conoces de HE0, y si no, si cambia más de la mitad de la instalación eléctrica. El documento tiene siete secciones, de HE0 a HE6. Con esta quedan cubiertas las cinco que le tocan a una vivienda: HE0, HE1, HE4, HE5 y HE6. Las otras dos no le aplican, y el informe lo dice con su artículo: HE2 remite al reglamento de instalaciones térmicas y HE3 excluye a las viviendas.
Tampoco lo pidió nadie: es el final del objetivo que nos marcamos esta mañana, verificar el ahorro de energía del CTE entero. Nos faltaba HE6, la única sección que quedaba suelta.
Cuando algo no cumple, Vega te propone el cambio y lo aplica con un clic
Debajo del resultado aparece el plan de cumplimiento: por cada comprobación que no cumple, una propuesta concreta (subir el aislante de tal capa a tantos milímetros, carpintería de clase 3, vidrio de control solar en sur y oeste, aerotermia, canalizar las plazas…), un botón para aceptarla y otro para recalcular. Decimos claro cuándo el cambio cumple por construcción y cuándo es una estimación que solo confirma volver a simular. Lo que aceptas queda registrado como edición tuya; nunca recalculamos solos. En «Lo que necesito de ti» ya puedes elegir un sistema constructivo del catálogo por elemento, ajustar el aislante y ver al momento la U frente al límite de tu zona, con el de menos carbono que cumple como pista. Y de paso: barra de progreso al subir el modelo y una sesión guiada de un minuto desde la cabecera.
Lo pidió Jesús esta tarde, con cuatro cosas concretas: que la subida del IFC enseñe una barra de verdad, que al pedir las transmitancias se pueda elegir un sistema constructivo de nuestra base y ver qué significa para tu zona, una sesión guiada con los pasos, y que al ver un «no cumple» la herramienta no se quede en explicarlo.
Ya puedes cambiar un dato del proyecto sin empezar de cero
Verificación HE tenía un agujero raro: preguntaba lo que faltaba, pero en cuanto un dato estaba declarado, se quedaba congelado. Si habías dicho que el sistema era el de referencia, no había ninguna forma de cambiarlo a aerotermia. Ninguna. Para probarlo nosotros mismos tuvimos que crear un proyecto nuevo y volver a subir el IFC.
Ahora hay un bloque «Datos del proyecto»: cada dato con su valor, de dónde salió, y un botón Editar. Provincia, dormitorios, tipo de intervención, transmitancias, factor solar, permeabilidad, puentes térmicos, sistema, ventilación.
No todo se toca, y eso también se ve. La superficie útil y el volumen salen del IFC: si no son los de tu proyecto, el problema está en el archivo, y te lo decimos en vez de dejarte «corregir» un número que el modelo no sostiene. La zona climática la deduce el Anejo B de la provincia y la altitud: se cambia cambiando esas. Aparecen igualmente, con su motivo — que no salga no es lo mismo que no se pueda cambiar.
Y lo importante: cambiar un dato NO recalcula solo. El resultado que tenías se marca como «Resultado anterior», diciendo qué cambiaste, con un botón para actualizarlo cuando quieras. Nada se borra: el cálculo viejo sigue guardado con la versión del proyecto sobre la que se hizo, así que sigue siendo reproducible.
Lo probamos de punta a punta sobre un proyecto real: aerotermia → caldera de gas, mismo proyecto, y el consumo de energía primaria pasó de 144,4 a 229,4 kWh/m²·año con las demandas idénticas.
Lo encontramos nosotros al verificar los sistemas reales de HE0 la semana pasada: para comprobar que aerotermia funcionaba hubo que crear un «Piloto 4» porque el proyecto anterior tenía el sistema declarado y no había forma de tocarlo. Jesús lo puso como objetivo único de la siguiente ronda.
Ya puedes declarar el rendimiento real de tu equipo (SCOP, SEER, COP)
En «Datos del proyecto» hay una fila nueva, «Rendimientos reales del equipo», donde declaras vector y rendimiento de calefacción, refrigeración y ACS. Es opcional: si no lo rellenas, el HE0 sigue saliendo con el catálogo del sistema elegido y no se te pide nada. Si lo rellenas, el cálculo usa tus números: mismas demandas, distinto consumo de energía primaria. Lo comprobamos con una simulación real —misma envolvente, misma demanda, HE0 distinto.
Lo planteó Jesús como el paso siguiente a poder editar datos: elegir «aerotermia» calculaba con el SCOP de catálogo (3,0), no con el del equipo del proyecto. Nadie de fuera lo pidió todavía.
Ahora sabemos si el DB-HE aplica a tu edificio antes de pedirte nada del cálculo
En cuanto subes el IFC, Vega comprueba si el DB-HE0 y el DB-HE1 son de aplicación a tu edificio —con la superficie útil y, si hace falta, si es obra nueva o reforma— y te lo dice antes de pedirte transmitancias, permeabilidad o sistemas. Si tu edificio queda fuera de ámbito, puedes finalizar ahí mismo o seguir analizando energía y carbono de forma voluntaria, dejándolo siempre claro en pantalla.
Lo detectó el piloto de arquitecto: un edificio de 24,6 m² estaba exento del DB-HE por su tamaño, pero eso no se decía hasta el final —después de rellenar emplazamiento, transmitancias y esperar el cálculo completo.
El botón para descargar la declaración ambiental no llevaba a ninguna parte
En las fichas de material que tienen su declaración ambiental adjunta, el enlace para abrirla estaba roto: apuntaba literalmente a «object Object». Le pasaba a ThermoWood, a los corchos de Amorim, a Rockwool y a todas las demás. Un fallo nuestro al leer el fichero adjunto de la base de datos, donde esperábamos una dirección y había un documento entero.
Ya abre el PDF. De paso añadimos la declaración del panel CLT de Egoin, que hasta ahora decía «EPD: sí» sin nada detrás, con los datos del certificado a la vista: quién lo verifica, con qué norma y hasta cuándo vale.
No lo pidió nadie: lo encontramos al ir a colgar la declaración de Egoin en su ficha, después de que un fabricante nos escribiera preguntando precisamente por ella. Al comprobar si el enlace funcionaba, descubrimos que no funcionaba en ninguna ficha.
Un proyecto sin referencia catastral ya se puede calcular
Verificación HE tenía un botón que decía «No tengo referencia catastral». Al pulsarlo te abría el paso, sí, pero no guardaba nada: el proyecto se quedaba sin provincia, y al lanzar el cálculo se paraba antes de empezar diciendo que faltaba el emplazamiento. Sin salida. Un proyecto sin catastro —una parcela rústica, una obra fuera de España, un ejercicio— sencillamente no se podía calcular.
Ahora esa declaración se guarda con el proyecto, y Vega cambia de pregunta: en vez de la referencia catastral te pide provincia y altitud, deduce la zona climática oficial del CTE y sigue con el clima de esa zona. Lo decimos también en pantalla: sin catastro no hay vecinos reales, así que las sombras del entorno no entran.
De paso, dos cosas más que salieron de sentarnos a usar la herramienta como lo haría un arquitecto, con un IFC ajeno y sin atajos:
Un proyecto nuevo podía nacer con los datos de otra sesión suelta —el municipio, la orientación, el número de dormitorios— heredados sin avisar, y quedar guardados como si los hubieras declarado tú. Cada proyecto tiene ya su propio borrador, aislado.
Y el enlace a «Analizar HE + Carbono» nacía caducado: al resolver el emplazamiento el proyecto avanzaba de versión y el botón seguía apuntando a la anterior, así que al pulsarlo te recibía un «el proyecto ha cambiado desde que abriste este análisis».
No lo pidió nadie de fuera. Jesús nos pidió hacernos pasar por un arquitecto y usar la herramienta de verdad, sin los atajos de desarrollo con los que la veníamos probando. Los tres fallos aparecieron en esa primera sesión — ninguno de nuestros tests los había visto, porque los tests entraban por detrás.
Si tu edificio queda fuera del ámbito del DB-HE —por ejemplo, una superficie útil por debajo de 50 m²— Verificación HE te lo decía con un cartel verde y la frase «todas las comprobaciones aplicables cumplen». Es literalmente cierto: no hay ninguna comprobación aplicable. Y es engañoso, porque justo debajo aparecía un consumo de 235 kWh/m²·año frente a un límite de 32. Verde y siete veces por encima del límite a la vez: así no hay forma de saber si tu edificio está fuera de ámbito o si la herramienta se ha roto.
El cálculo estaba bien. Lo que fallaba era contártelo.
Ahora «fuera de ámbito» tiene su propio color —neutro, ni verde ni rojo— y te dice por qué, con la superficie de tu proyecto y el artículo del Código Técnico que lo excluye. Cubre las dos vías por las que un edificio se queda fuera: la superficie (apdo. 1.2.d) y el régimen de reforma que no alcanza el 25 % (apdo. 1.1).
Los números no se esconden: se siguen viendo, y se declara lo que son — se calculan igual y sirven para orientarte, pero no justifican este proyecto.
La explicación la escribe el propio motor de cálculo, que ya la redactaba con su artículo desde hace meses; simplemente no llegaba a la pantalla. No hemos inventado una frase nueva ni citamos ningún artículo que el motor no cite.
Y no solo en pantalla: si le preguntas a Vega por el resultado en lenguaje natural, ahora también sabe que el edificio está fuera de ámbito, en vez de leer un apartado sin comprobaciones y arriesgarse a decir que cumple.
Lo encontramos usando la herramienta como un arquitecto, con un IFC ajeno de 24,6 m², y Jesús pidió arreglarlo: «arregla el verde del ‘no aplica’ y explica la exención».
Verificación HE deja de hablar en nombres de variable
Tres cosas que se veían al usar la herramienta de verdad.
La primera: el formulario te explicaba por qué te pedía cada dato usando el nombre interno del campo. Decía «definition_mode=custom exige declarar las U de cada elemento» a alguien que en el desplegable de al lado acababa de elegir «Valores definidos». Dos nombres distintos para la misma decisión. Ahora los textos usan los rótulos que se ven en pantalla, y hay una comprobación automática que impide que vuelva a colarse uno. La notación de la norma —q_sol;jul, n50, Q100, K— se queda como está: esa la usa un técnico todos los días.
La segunda: debajo del resultado, el apartado «Hipótesis asumidas» —la lista que hay que repasar antes de firmar nada— eran siete líneas de código en bruto. Ahora cada una dice qué es, cuánto vale y de dónde sale: si es un valor por defecto del motor o algo que Vega dedujo. Y entre los avisos había un 404 suelto que parecía un fallo de la herramienta; en realidad era un documento opcional que no se llegó a generar, y ahora lo dice con esas palabras.
La tercera: elegir provincia eran 52 opciones sin buscador, media pantalla de desplegable. Ahora se escribe. Y se busca sin tildes, así que «cáceres» encuentra Cáceres — el mismo detalle que hace un mes dejaba muda la calculadora de radón.
No lo pidió nadie de fuera: son los tres restos que quedaban del piloto en el que usamos la herramienta como un arquitecto, con un proyecto ajeno y sin atajos. Jesús pidió rematarlos.
Ya puedes ver el edificio que Vega está calculando
Hasta hoy subías tu IFC a Verificación HE y recibías números. Vega te contaba lo que había hecho con tu modelo —que fundió dos estancias en una zona, que le puso ventanas porque el archivo no traía ninguna, que importó dos elementos sin clasificar como sombra— y tú tenías que creértelo.
Ahora se ve. Y no se ve el IFC: se ve el modelo de cálculo, que no es lo mismo. Las zonas ya fundidas, los huecos tal como los usa el motor, las sombras tal como las interpretó.
Lo que más nos importaba: si tu archivo no trae ventanas, las que Vega inventa salen en ámbar y con trazo discontinuo, con su etiqueta «Huecos estimados (no del IFC)» y una tabla que dice, fachada por fachada, cuánto cerramiento hay y cuánto hueco se ha generado. Una ventana que no está en tu proyecto no puede parecerse a una que sí.
Debajo, un resumen del modelo que sustenta el número: superficie, volumen, zonas y cuántas estancias contiene cada una, huecos del IFC frente a estimados, sombras y orientación norte con quién la declaró.
Y el visor va atado al cálculo que estás mirando, no al proyecto de hoy: si abres una comprobación de la semana pasada, ves la geometría de aquella, y te avisamos de que el proyecto ha cambiado desde entonces. Además cotejamos cara por cara lo que se pinta con lo que se calculó, y si no cuadra lo decimos con la cifra delante en vez de disimularlo.
Es solo para mirar: desde el visor no se edita nada, y abrirlo no lanza ninguna simulación.
Salió del piloto en el que usamos la herramienta como un arquitecto, con un proyecto ajeno y sin atajos. La conclusión fue incómoda: Vega explica muy bien lo que hace, pero obliga a creerlo. Jesús puso la condición de que el visor sirviera para comprobar la geometría real de cálculo, no para decorar.
Ya puedes reservar 45 minutos con Jesús para revisar tu proyecto
Una asesoría de proyecto de 45 minutos por videollamada, a 150 €. Se paga en descarboniza.es y después eliges el hueco en el calendario; si cierras la pestaña antes de reservar, te llega un correo con el enlace para hacerlo cuando quieras. No hace falta cuenta ni suscripción. No sustituye a tu técnico: es una segunda opinión independiente sobre materiales, envolvente y carbono.
No lo pidió nadie de fuera. Lo decidió Jesús: cada semana llegan consultas sueltas sobre un proyecto concreto (qué material, qué sistema, qué DAP vale) y respondíamos a ratos y sin cobrar. Preferimos ponerle precio y hueco.
El HE0 ya se calcula con tu sistema, no con el de la norma
Hasta hoy, Verificación HE calculaba el HE0 con el sistema de referencia de la tabla 4.5-HE0. Y el HE0 no es la demanda: es el CONSUMO de energía primaria, que depende del equipo tanto como de la envolvente. Con el sistema de la norma, ese número no era el de tu edificio.
Ahora eliges: aerotermia, caldera de gas de condensación, caldera de biomasa, eléctrico directo, o el de referencia. Cada opción lleva su rendimiento escrito al lado —«Aerotermia · SCOP 3,0 · ACS 2,5 · SEER 3,0»— porque elegir entre gas y biomasa sin ver el rendimiento con el que se va a calcular es elegir a ciegas.
Lo hemos medido sobre el mismo edificio, cambiando únicamente el sistema: las demandas salen idénticas —calefacción 78,8, refrigeración 63,2, ACS 66,5 kWh/m²— y el consumo de energía primaria no renovable pasa de 235,3 con el sistema de referencia a 144,4 con aerotermia. Un 39 % menos. Eso es exactamente lo que antes no se podía tocar.
Y decimos lo que sigue faltando: los rendimientos son los de catálogo, no los de TU bomba de calor. Si eliges un sistema en perfil defendible, un aviso te lo recuerda. Declarar el SCOP de tu equipo es el siguiente paso.
De paso, lo que descubrimos al abrir el capó: el motor de cálculo sabía hacer esto desde siempre. El bloqueo estaba en nuestra parte, arrastrado de cómo funcionaba la herramienta antigua.
Salió del piloto en el que usamos la herramienta como un arquitecto. La conclusión fue que el HE1 ya era útil pero el HE0 no servía para decidir, porque estaba calculado con un equipo que no era el del proyecto. Jesús lo puso el siguiente en la lista, detrás del visor.
Ábrego: el clima de tu municipio te dice qué edificio quiere
Nueva herramienta en Vega, y se llama Ábrego — como el viento del suroeste que cruza la raya y trae al interior la lluvia del Atlántico.
Eliges tu municipio una vez y las 8.760 horas del año aparecen sobre la carta de Givoni, con el clima oficial del CTE. Sin descargar ni teclear nada.
Y te dice lo que importa: cuánto año ya es confortable sin gastar, y cuánto puedes cubrir con diseño pasivo antes de encender una máquina. En Cáceres, el 57% del año es alcanzable en pasivo.
Siete pestañas: la carta, guías de diseño ordenadas por cuánto año resuelve cada una, rangos de clima mes a mes, carta solar (la mancha roja es el cielo que tu alero debe tapar), luz natural, rosa de vientos coloreada por la temperatura a la que llega el viento, y la tabla de las 8.760 horas.
Y si trabajas fuera de España, puedes subir tu propio archivo de clima de cualquier ciudad del mundo.
Lo pidió Jesús después de que Gonzalo Pulido, arquitecto especialista en sostenibilidad, recomendara en LinkedIn usar Climate Consultant (UCLA) para el análisis bioclímatico. La respuesta lógica era construir algo que no dejara nada fuera.
Sin sesión, el botón «Entrar en Vega» de la portada pública llevaba a la misma página en la que ya estabas, así que pulsarlo parecía no hacer nada. Ahora abre directamente el formulario de crear cuenta o iniciar sesión, sin salir de la página. De paso, en el panel de herramientas la etiqueta «LAB» de las cinco piezas del Laboratorio ahora lleva su propio color (antes solo se notaba en el icono, y costaba verlo), para que se distingan de las aplicaciones de un vistazo.
Lo encontró Jesús al probar la portada nueva de Vega: pulsaba el botón y no pasaba nada.
Vega ya se ve también desde la portada de descarboniza.es
Tres retoques seguidos sobre la portada de Vega de ayer. Primero, un visitante que aún no tiene cuenta ahora ve también una mención a Vega en la propia página de inicio, con enlace directo — antes solo aparecía si llegaba a /vega. Segundo, esa portada se ha rehecho más cuidada: la ilustración ya no lleva marco, con las esquinas grandes y sin sombra. Y tercero, en el panel de herramientas las cinco piezas del Laboratorio ahora se distinguen de un vistazo de las aplicaciones por el color de su icono, para que no haya que leer la etiqueta para saber dónde estás.
Lo pidió Jesús: quería pulir la portada de Vega del día anterior y valorar si tenía sentido asomarla también en la página de inicio.
Vega ya tiene portada, para quien todavía no ha entrado
Hasta ahora, quien llegaba a /vega sin haber entrado nunca se encontraba directamente con el panel de herramientas, sin que nadie le explicara qué era aquello. Ahora esa misma dirección recibe primero una portada: qué es Vega, qué hace cada herramienta —con su norma y su motor de cálculo al lado—, y qué es gratis y qué no. Quien ya tiene sesión abierta sigue entrando directo al panel de trabajo, como siempre.
Lo pidió Jesús: quería una imagen de presentación para Vega y una conversación sobre dónde encajarla en la web.
Simula gratis tres veces, y el Laboratorio sigue abierto a todo el mundo
Hemos puesto orden en qué cuesta dinero y qué no. Usar una herramienta ahora pide cuenta, pero las cinco piezas del Laboratorio siguen abiertas sin registrarse: se entra y se juega, como hasta ahora. HE + Carbono se puede simular tres veces gratis con solo tener cuenta, y el propio botón de Simular te dice cuántas te quedan antes de que gastes ninguna. En Verificación HE ya se entra y se consultan los proyectos sin plan: lo que pide plan es crear uno nuevo. Y el generador bioclimático pasa a ser gratuito del todo, incluido compartir el informe, que antes era de pago. Vega queda marcada como beta, porque sigue en obras y es mejor decirlo que disimularlo.
No lo pidió nadie: es una decisión de Jesús sobre qué se paga y qué no en Vega, que hasta ahora estaba repartido de forma poco clara.
La rosa de la obra y el tapial ya no se cortan en el móvil
En La rosa de la obra, la tabla de datos por capítulos ya no empujaba la página entera hacia los lados en el móvil: ahora scrollea solo ella, en horizontal, sin mover el resto. En el tapial, varios elementos se recortaban o directamente desaparecían en pantallas estrechas — las columnas de equivalencias y métricas, los desplegables largos, los valores numéricos grandes, y el título de una de las rutas normativas, que llegaba a quedarse invisible del todo por falta de sitio junto a su etiqueta de estado. Ahora todo se reordena y cabe.
No lo pidió nadie en comentarios: lo encontramos al revisar, pieza por pieza, el resto del Laboratorio tras arreglar la fachada que respira, y Jesús pidió arreglarlos.
La fachada que respira ya se ve entera en el móvil
El simulador 3D de la fachada ventilada solo estaba pensado para pantallas grandes: en el móvil, el panel de controles y los datos de la sonda de temperatura se solapaban, y los botones Exportar y Restablecer quedaban fuera de la pantalla o cortados, sin poder pulsarlos. Ahora, en pantallas pequeñas, la escena 3D conserva su propio alto y los controles pasan a colocarse debajo en vez de superpuestos: todo cabe y se puede tocar.
No lo pidió nadie en comentarios: lo encontramos al revisar en el navegador el trabajo de unificación visual de las piezas de Laboratorio dentro de Vega, y Jesús pidió arreglarlo.
Verificación HE: cada proyecto tiene ya su propia mesa de trabajo, con subida real de IFC
Abrimos Verificación HE como herramienta nueva: cada proyecto vive en su propia mesa de trabajo, con lo que Vega ya sabe de él a la vista. Subes el IFC del edificio y Vega lo vincula y extrae la geometría real — si más tarde lo reemplazas, avisa de qué datos quedan desactualizados y los vuelve a calcular antes del siguiente cálculo. Eliges perfil (predimensionado o defendible), lanzamos la comprobación de HE0 y HE1, y al terminar puedes descargar el PDF, el markdown o el .cex.
No lo pidió nadie en los comentarios — es el siguiente paso del proyecto Vega: dejar de comprobar HE0 y HE1 a mano, sin sitio donde guardar el modelo, las respuestas ni el resultado de un proyecto real.
El comparador ya no se queda tapando las capas al bajar
La barra de arriba ahora se retira sola en cuanto empiezas a bajar, y vuelve a aparecer en cuanto subes — ya no se queda fija estorbando la lectura. Aprovechamos para quitarle al comparador el cristal esmerilado y las sombras que tenía (visor 3D, leyenda de capas, selector de sistemas, badges de CO₂): ahora son líneas finas y esquinas rectas en todo, visualmente más ligero.
Jesús, probando el comparador: la barra de arriba (elemento + sistemas A/B) se quedaba fija a media pantalla tapando la lista de capas al bajar. Pidió arreglarlo y, de paso, llevar el comparador al estilo geométrico y minimalista de una referencia que nos pasó.
Comparamos tres ventanas premium y publicamos las cuentas enteras
Un análisis largo, con cuatro gráficos propios, comparando una ventana de madera, una de aluminio con 99,5 % de posconsumo y una de PVC con perfil reciclado.
El hallazgo: mirando solo la fabricación, la madera parece ganar por cuatro veces. Pero dentro de esos 32,6 kg hay 25,8 de carbono que el árbol capturó mientras crecía y que su propia declaración devuelve al final de la vida, cuando la madera se quema. Sumando los módulos que la propia DAP publica, son 60,1. Sigue ganando, con bastante menos ventaja.
Lo que nos importaba tanto como el resultado es que se pueda auditar. Cada barra dice si es un dato declarado en una DAP o un escenario que reconstruimos nosotros sustituyendo el perfil por su versión reciclada —esos van en relleno translúcido y con la aritmética publicada—. Los precios llevan su aviso antes de la tabla: las DAP no contienen precios. Y decimos nosotros mismos lo más atacable de la pieza, que es que las tres ventanas no aíslan igual ni duran lo mismo, así que no son estrictamente comparables.
De paso, todas las noticias cambian de aspecto: fuera el texto justificado, medida de lectura más corta y los apartados de los artículos largos pasan a ser títulos de sección de verdad.
Jesús nos pasó su análisis de tres ventanas con las DAP delante y nos pidió publicarlo como artículo, con el estilo de gráficos de la página de Savia Homes.
El directorio ya no te recibe con una caja de búsqueda vacía
Al entrar, lo único que había era un buscador centrado a pantalla completa. Un directorio que no enseña nada hasta que preguntas te obliga a saber de antemano qué buscar.
Ahora la portada del directorio ES el catálogo: abres y ya estás viendo fichas. Arriba, un índice editorial con la categoría como titular, cuántas fichas hay y las ocho categorías escritas a la vista, para saber qué hay dentro sin tener que adivinarlo. El buscador sigue estando, pero como campo discreto arriba a la derecha: de servicio, no de protagonista.
Jesús, mirando la portada: «no quiero que salga el buscador estilo chatGPT nada más abrir la web, creo que eso ya no es lo más interesante». Nos pasó referencias de catálogos editoriales para la dirección visual.
La justificación de radón ya es una memoria de proyecto, no una ficha
El PDF era una página con el resultado. Ahora es una memoria justificativa de cuatro o cinco páginas: objeto, normativa de aplicación, ámbito aplicado a tu caso con las citas literales del Código Técnico, la exigencia de 300 Bq/m³, la solución exigida con casillas para marcar cuál adoptas, las características técnicas de cada solución, las condiciones de ejecución, la tabla de mantenimiento y el bloque de firma. Puedes poner el nombre del proyecto y del técnico redactor, y salen impresos en la portada y en la firma.
En la página, además, se ve la portada real del documento antes de descargarlo — la genera el mismo código que hace el PDF, no es un montaje.
Al escribirla verificamos todo el contenido contra el texto consolidado del Documento Básico, y aparecieron dos errores que la herramienta arrastraba desde el principio. Las citas de los artículos estaban mal. Y peor: no se miraba el uso del edificio, así que a un aparcamiento se le exigía barrera igual que a una vivienda, cuando la norma deja fuera los locales no habitables. Las dos cosas, corregidas.
Jesús nos dijo que la justificación era demasiado simple y básica, y que le diéramos complejidad para que un arquitecto pudiera incluirla en su proyecto.
El simulador deja elegir el aislante de cualquier cubierta y dibuja paneles solares y persianas en el 3D
Añadimos un selector de aislante que cambia el aislamiento de cualquier sistema constructivo del catálogo y recalcula al momento la transmitancia y el carbono, sin tocar la estructura de madera o acero que lleve detrás. Cubre fibra de madera, corcho, lana de oveja, celulosa y lana de roca — la lana de oveja avisa que su dato de carbono es una estimación, no una EPD verificada. Y en el visor 3D: si declaras potencia fotovoltaica, reparte los paneles sobre la cubierta real (a elegir entre 540 W y 640 W) y avisa si la cubierta se queda corta para todos los que exige esa potencia; si declaras persiana, se dibuja sobre la ventana.
Jesús pidió dos cosas seguidas: poder elegir el aislante de la cubierta —fibra de madera Steico, corcho, lana de oveja— sin crear una ficha nueva por cada combinación, y ver en el 3D los paneles solares y las persianas que ya declaraba en el formulario.
El directorio de EPDs ya ordena por el ciclo de vida completo, no solo por fabricación
Ahora las EPDs se ordenan por defecto sumando fabricación, fin de vida y el crédito de reciclaje (A1–D), con las cuatro cifras a la vista en cada tarjeta. Al comparar por carbono, la herramienta acota a productos con la misma unidad declarada (no mezcla m² de ventana con kg de perfil) y avisa cuando conviven hipótesis de fin de vida muy distintas. También publicamos el análisis completo en Noticias.
Nadie lo pidió: salió de revisar 115 declaraciones de ventanas españolas y descubrir que ordenar por fabricación (A1-A3) premiaba al material reciclado por pura contabilidad. Lo llevamos al consejo y decidimos publicarlo aunque mueva de puesto a fabricantes.
Hasta ahora, HE + Carbono era la única herramienta que pedía plan Profesional para tocarla siquiera —ni subías el IFC ni veías un resultado sin pagar. Las demás (Thermos, el comparador, el radón) ya eran de uso libre.
Ahora basta con crear una cuenta gratis: subes tu IFC, simulas con EnergyPlus y ves la demanda energética, HE0/HE1/HE4/HE5, puentes térmicos y sombras reales completos en pantalla. El plan Profesional pasa a ser para llevártelo —la memoria de justificación en PDF, las exportaciones (IFC, IDF, CE3X) y guardar el proyecto para seguir otro día.
Decisión de Jesús: cualquiera debía poder usar las herramientas para ver el potencial de Descarboniza. Pagar es solo para llevártelo.
Thermos ya te dibuja la ventana que estás definiendo
Al definir una ventana ahora ves dos dibujos, cada uno a su escala. Una sección del acristalamiento en milímetros —las lunas, las cámaras con su gas y cuál lleva capa bajo emisiva— y un alzado a escala del hueco, donde se ve cuánto ocupa el marco frente al vidrio, con su ancho real.
No es el mismo 3D del cerramiento opaco, y es a propósito: en un muro lo que importa es el orden y el espesor de las capas, que se lee bien en volumen. En una ventana, un 4/16/4 son 24 milímetros dentro de un hueco de metro y medio — a escala real no se apreciaría nada.
Un matiz que el dibujo declara: se señala la cámara que lleva la capa bajo emisiva, no una cara concreta del vidrio. Para la transmitancia, la norma de cálculo es simétrica y da igual en qué cara esté; dibujarla en una sugeriría una precisión que el cálculo no tiene. Donde la cara sí importa es en el factor solar y en las condensaciones.
Jesús se fijó en que el cerramiento opaco tenía su visor 3D y el panel de ventana no tenía nada visual, y preguntó si tenía sentido añadirlo.
Ya ves tu letra A-G, y tu proyecto sale listo para CE3X
Al simular tu proyecto en HE + Carbono ahora ves una estimación de tu calificación energética —las dos letras del certificado, consumo de energía primaria no renovable y emisiones de CO₂— con la escala oficial de la A a la G, calculada a partir de tu simulación. No sustituye al certificado: la calificación oficial la emite un técnico certificador, y la letra puede variar en el límite entre dos clases porque nosotros simulamos con EnergyPlus y el certificador usa un método simplificado.
Además, ya puedes descargar un archivo .cex que abre directamente en CE3X con la envolvente, los huecos, los puentes térmicos y los equipos que has simulado ya puestos —para no tener que volver a teclearlo todo en el certificador.
Jesús lo pidió al abrir la sesión: traer cualquier IFC, justificar el CTE-HE entero, exportarlo y cerrar el círculo con CE3X hasta ver la calificación energética.
Vega se queda sin barra superior: todo vive en el panel
Quitamos la cabecera de Vega. El proyecto activo, el idioma y el nuevo botón de modo noche pasan al panel lateral, igual en el modo normal que dentro del estudio a pantalla completa. En móvil, un botón fijo abre el panel donde antes lo abría la barra.
Jesús vio la barra de arriba de Vega —proyecto activo, idioma, volver a la web— y dijo que sobraba: «todo debe estar en el panel de la izquierda».
Añadimos un interruptor de sol/luna en el panel de Vega y en el menú del sitio público. No es un tema oscuro rediseñado pantalla a pantalla: se oscurece el documento entero con un filtro de inversión de color, y las fotos y vídeos se contra-invierten para no salir en negativo. Un solo interruptor, cualquier página del sitio.
Jesús lo pidió de pasada, sin más contexto: «de paso, añade un botón para oscurecer la web, modo noche en toda la web».
Las capas del cerramiento se editan en el propio visor (y el orden ya dice la verdad)
El cerramiento opaco de Thermos tenía la misma lista de capas dos veces: la del visor 3D y otra debajo, con los mismos mandos. Ahora hay una sola — la del visor —, y desde ella arrastras para reordenar, tecleas el espesor y quitas capas.
Además, el rótulo del orden decía «interior → exterior» cuando en realidad la primera capa es la EXTERIOR. Lo hemos corregido a «exterior → interior», que es lo que hacen el visor, EnergyPlus y nuestro motor de cálculo.
Conviene decir qué NO ha cambiado: los datos. El orden de las capas ya era el correcto por dentro, así que ninguna U calculada hasta hoy estaba mal — la transmitancia es una suma y no depende del orden. Lo único que fallaba era el texto que lo describía, y por eso el error llevaba tiempo sin dar la cara. Los sistemas que tengas guardados siguen igual y significan lo mismo.
Lo vio Jesús usando Thermos: dos listas de capas idénticas, una encima de otra, y un rótulo que anunciaba el orden al revés de como es.
Vota lo que quieres que construyamos primero. Contamos los votos y el siguiente latido suele salir de aquí.
Propuestas
Simulador
Sombras de los edificios vecinos
Que el 3D tenga en cuenta la sombra que proyectan los edificios de al lado sobre tu fachada.
Simulador
Exportar el modelo a HULC
Sacar el edificio en un formato que HULC pueda leer, para el trámite oficial del CTE.
Simulador
Comparar dos variantes lado a lado
Modelar la misma casa con dos envolventes distintas y ver la diferencia de CO₂ y demanda en paralelo.
Herramientas
Riesgo de radón por planta
Cruzar la ubicación con el mapa de radón y avisar planta a planta según el DB-HS 6.
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