Así está Vega hoy: lo que encontramos al usarla con una obra real
Pasamos por Vega el modelo de una reforma de verdad y apuntamos todo lo que fallaba. Nueve problemas, un error que llevaba diez días escondido y lo que queda por demostrar.
Vega es la herramienta con la que queremos que un técnico compruebe el ahorro de energía del Código Técnico (el DB-HE) y el carbono de su proyecto a partir del modelo que ya tiene, sin volver a dibujarlo. Llevamos meses construyéndola. Y el 25 de septiembre hicimos lo que más miedo da: usarla con una obra de verdad, de principio a fin, como la usaría cualquiera.
Era la reforma de una vivienda unifamiliar en Extremadura, zona climática D3, con más del 25 % de la envolvente y la calefacción renovadas. Un modelo IFC con veinte estancias, sacado de los planos de ejecución, que antes habíamos comprobado en otras dos herramientas. Por respeto al cliente no damos la dirección ni ningún dato que la identifique.
Vega llegó al final y dio un resultado. Pero por el camino encontramos nueve cosas que estaban mal. Las contamos aquí tal cual, con lo que hemos hecho con cada una.
Lo que estaba mal
La primera era la más grave. Vega sabía que era una reforma, pero comparaba su consumo con los límites de obra nueva: 38 kWh/m²·año de energía primaria no renovable cuando el Código Técnico fija 70 para una reforma en zona D. Casi la mitad. Con ese error, cualquier reforma salía suspendida, y la propuesta automática de mejora se calculaba contra un objetivo que no era el de la obra.
La segunda: el cálculo que sale por defecto, el que agrupa las estancias de cada planta como hace HULC, abortaba con un modelo válido. Al fundir las estancias generábamos caras de milímetros que EnergyPlus no digiere, y ventanas que caían en tramos de muro más estrechos que ellas.
La tercera: el garaje y dos cuadras entraban como si tuvieran calefacción, aunque el propio archivo las marcaba como no acondicionadas. Eran unos 100 m² de más.
Y luego una lista de cosas que cuestan horas: las transmitancias que traía el modelo se ignoraban, la ventilación se suponía el doble o el triple de la real, no había dónde escribir la estanqueidad de la obra, los avisos decían que algo fallaba pero no dónde, el primer clic en «Analizar» a veces no hacía nada y el copiloto no entendía una referencia catastral escrita.
El error que nadie había visto
Buscando por qué el control solar de verano salía «no cumple» sin ningún valor, encontramos algo peor. Desde el 15 de septiembre, ese control no se estaba calculando en ningún proyecto. Las ventanas llevaban un paréntesis en el nombre y EnergyPlus lee esos nombres como si fueran una fórmula: la ventana no se encontraba a sí misma. Diez días sin que nadie, tampoco nosotros, lo notara. Ahora vuelve a salir: en esta vivienda, 1,19 frente a un límite de 2,0.
Lo que hemos cambiado
Las nueve están resueltas y en la web desde el 26 de septiembre.
Cada intervención se compara con su fila de la tabla: obra nueva con la suya, reforma con la suya. El cálculo por plantas ya calcula este modelo, y si otro fallara, Vega recalcula por estancias y lo dice arriba del informe.
Los espacios sin calefacción se leen del modelo y se pueden marcar a mano. Y aquí apareció un fallo más de fondo: la pared entre la vivienda y un garaje se calculaba como si no pasara calor, o como si diera a la calle, según el modo. Ninguna de las dos es verdad. Ahora la vivienda pierde calor hacia un espacio templado, como pasa en la realidad.
Las transmitancias y las capas de muros y cubiertas se leen del modelo y se proponen para confirmar. En esta obra, el muro de mampostería con trasdosado da 0,406 calculado capa a capa, lo mismo que declaraba el archivo. La ventilación por defecto es la mínima del Código Técnico (DB-HS 3) según dormitorios y salas, y se puede escribir el caudal del proyecto y la estanqueidad, sea objetivo o ensayo. Los errores dicen qué estancia o qué ventana tocar y qué hacer.
Lo que todavía no está bien
Los dos modos de cálculo no dan lo mismo. Con este modelo, uno sale en 103 kWh/m²·año y el otro en 117. Lo hemos rastreado: el modo por plantas mide un 31 % más de muro exterior que el modo por estancias. Es lo siguiente que vamos a arreglar.
La vivienda, con los límites correctos, sigue por encima de los 70 kWh/m²·año en nuestras pruebas. Pero ahora lo que decide son los datos de la obra —la estanqueidad y la ventilación reales—, no las hipótesis de Vega.
Lo que no hemos demostrado
Un caso sirve para encontrar fallos gordos. No sirve para decir cuánto acierta Vega en general. No hemos medido todavía cuánto tiempo ahorra frente a hacerlo a mano, ni cuánto se parece su resultado al consumo real de una casa, ni cuántos proyectos de cada cien llegan al final sin tropezar. Y Vega no sustituye a la herramienta oficial ni emite certificados: sirve para predimensionar y preparar los datos.
Al día siguiente repetimos la prueba entera, esta vez dejando que el copiloto llevara el recorrido, y salieron otras cosas. Lo contamos en «VEGA: del IFC a una evaluación energética trazable» (https://www.descarboniza.es/noticias/vega-del-ifc-a-la-evaluacion-energetica-trazable).
Lo que sí sabemos es que la única forma de que esto funcione es probarlo con obras de verdad y contarlo así, con lo que falla. ¿Tienes un modelo IFC de una obra real y quieres ver qué hace Vega con él?
https://www.descarboniza.es/herramientas/verificacion-he