Fuimos a por los cortes de la cubierta y salimos con dos errores de cálculo corregidos. Empezamos por el que importa aunque nunca toques el simplificador.
## Una habitación sin volumen y toda la casa mal
Cuando un IFC llega con la envolvente sin cerrar del todo —huecos milimétricos en las uniones, lo normal en muchos exportadores— el motor de cálculo no siempre puede deducir cuánto aire hay dentro de una habitación. En el modelo de contraste eso le pasó a un dormitorio: EnergyPlus se quedó sin volumen para esa zona, avisó en una línea perdida entre cientos, y siguió calculando.
Con el volumen roto, la renovación de aire de esa habitación se calcula mal. Y como la demanda del edificio es la suma de sus zonas, el número final sale mal para todo el edificio: la calefacción de ese proyecto estaba SUBESTIMADA en unos 10 kWh/m²·año — de 30,5 reales estábamos dando 20.
Ahora el volumen de aire de cada zona se fija siempre: si el recinto cierra, con su geometría exacta; si no cierra, con su superficie por su altura. Nunca se deja a que el motor lo adivine.
Si has simulado un IFC con recintos sin cerrar —el propio informe te lo decía en sus avisos— vuelve a lanzarlo: tu demanda de calefacción podía estar por debajo de la real.
## Sombras que se calculaban mal por tener forma de L
El segundo lo provocó nuestra propia simplificación, y lo cazamos antes de que saliera. Al fundir las piezas de sombra en superficies más grandes aparecían formas en L, y el algoritmo de sombras de EnergyPlus calcula mal los polígonos cóncavos: lo avisa y sigue. Resultado, un 11 % más de refrigeración con la geometría intacta. Ahora todo lo que arroja sombra se trocea en piezas convexas antes de calcular.
Los dos tenían algo en común: EnergyPlus los avisaba y nadie los miraba. Nuestro banco de pruebas ahora vigila esos avisos y bloquea el despliegue si aumentan.
## Y lo que se pedía: menos cortes
Las ranuras del espesor de la tabiquería se cierran en techos y fachadas — la placa real es continua, el modelo la troceaba. Y el manto de sombra se funde: los exportadores escriben cada elemento como una placa con dos caras, una por cada lado, y ahora colapsan a una sola. Con cuidado: solo se funden caras del mismo elemento, para que las lamas de un parasol no acaben convertidas en un panel ciego.
En el modelo de contraste, la envolvente pasa de 98 caras a 43. La superficie útil y la de huecos, idénticas al centímetro: los suelos no se tocan nunca, porque son el denominador de todos los kWh/m² que verifican.
Jesús nos mandó una captura de su IFC pidiendo más simplificación: seguía viendo cortes y bandas sueltas en la cubierta. Buscando eso encontramos algo bastante peor, que no venía de la simplificación sino del cálculo de siempre.