La cal absorbe CO₂. Su propia declaración ambiental no lo cuenta
Preguntamos a un fabricante de cal si tenía Declaración Ambiental de Producto, dijimos que no la tenía y nos equivocamos: la registró en marzo de 2026. Al leerla entera encontramos algo más interesante que nuestro error — su declaración da el módulo de uso a cero, así que no contabiliza la recarbonatación: el CO₂ que la cal recaptura al fraguar en la pared.
Escribimos a un fabricante de cal andaluz para preguntarle si tenía Declaración Ambiental de Producto.
Sí la tenía. Y nosotros dijimos que no.
Empecemos por ahí, porque el error es nuestro y explica el resto del artículo: nos fiamos de un dosier de certificaciones de 2025 y de una búsqueda en los registros que hicimos mal. Su EPD se registró en **marzo de 2026** —EPD-IES-0028837:001, en The International EPD System— y cubre catorce morteros de revoco y enlucido a partir de un producto representativo. Verificada por tercero, válida hasta 2031, consultable por cualquiera.
Ya está corregido en nuestra ficha. Pero al leer la declaración entera nos encontramos algo bastante más interesante que nuestro despiste.
Lo que la cal hace, y lo que su declaración cuenta
La cal tiene una propiedad que la separa de casi cualquier otro conglomerante. Fabricarla consiste en cocer piedra caliza hasta que suelta CO₂ y se convierte en óxido de calcio: ahí está el grueso de su huella. Pero cuando se aplica en una pared y fragua, hace el camino inverso. Captura CO₂ de la atmósfera y vuelve a convertirse en carbonato cálcico.
Recarbonatación. Lo que sale por la chimenea del horno vuelve a entrar por la fachada, durante años.
Esta empresa lo sabe y lo ha certificado aparte: tiene un sello de Garantía Cámara, específico, que valida el cálculo de cuánto CO₂ compensa su cal. Es, hasta donde hemos podido comprobar, la única de su sector en España que lo tiene. Lo anunciaron ellos mismos al publicar la EPD: *«la cal artesanal absorbe CO₂ durante su carbonatación»*.
Y ahora abramos su declaración ambiental por la página del ciclo de vida:
> «Once installed, the product does not require any energy input for its use. Throughout its lifetime, the product does not need any repair or replacement. **This is why module B has a value of zero.**»
El módulo B es la etapa de uso. El periodo en el que la cal, instalada en la pared, está recapturando CO₂ año tras año.
Vale cero.
No es un error de nadie. Es la casilla que no se rellenó
Conviene decirlo claro: la declaración está bien hecha y bien verificada. El módulo B se declara habitualmente a cero en materiales que, una vez puestos, no consumen energía ni requieren mantenimiento. Desde esa lógica, es correcto.
Pero en la cal, el módulo B no es solo «no consume energía». Es «recaptura carbono». Y esa segunda parte se ha quedado fuera.
El resultado es que el mejor argumento ambiental de este material —el que la empresa certifica por separado, el que anuncia en sus redes, el que es química de bachillerato— **no aparece en el único documento que un arquitecto podrá meter en el cálculo de carbono de un edificio a partir de 2028**.
El módulo D, el de beneficios más allá del sistema, también va a cero: la declaración indica expresamente que no se identifican beneficios más allá del límite del sistema.
Así que tenemos dos documentos de la misma empresa que dicen cosas distintas sobre lo mismo. Uno certifica que su cal compensa CO₂. El otro, el que cuenta para el CTE, lo deja en blanco.
Los números, para quien quiera hacer cuentas
Por kilo de mortero de cal aéreo, en GWP-total (kg CO₂ eq):
| Módulo | Qué es | Valor | |---|---|---| | A1–A3 | Fabricación | **0,329** | | A4 | Transporte a obra | 0,0999 | | A5 | Puesta en obra | 0,0306 | | **B** | **Uso — aquí iría la recarbonatación** | **0** | | C1–C4 | Fin de vida | 0,752 | | D | Beneficios más allá del sistema | 0 | | | **Ciclo completo A1–D** | **1,211** |
Dos observaciones honestas sobre esta tabla, porque los números sin lectura no valen nada.
La primera es que el **fin de vida pesa más que la fabricación entera** (0,752 frente a 0,329). Casi todo ese C4 es carbono biogénico y procede de un escenario de vertedero calculado con datos europeos de Eurostat de 2018. Es un supuesto razonable y está declarado, pero es un supuesto, y merece contrastarse.
La segunda es que si el módulo B recogiera la recarbonatación, este balance cambiaría de forma sustancial en la dirección contraria. No ponemos aquí cuánto, porque no lo sabemos: dependería del espesor aplicado, de la exposición al aire y de los años. Poner una cifra inventada sería exactamente lo que criticamos.
Por qué esto no va de una empresa
Va de que **la declaración ambiental es un formulario, y los formularios tienen casillas que se dejan en blanco cuando no aplican al material medio**.
El material medio no recaptura carbono mientras está en la pared. La cal sí. Y quien rellena la plantilla, con buen criterio y siguiendo la norma, marca cero.
Es el mismo patrón que encontramos [analizando el módulo D en ventanas](/noticias/el-dia-que-descubrimos-que-la-metrica-del-carbono-premia-haber-usado-material-virgen): los indicadores no mienten, pero solo miden lo que alguien decidió que había que medir. Quien lee un único número —el de fabricación, el titular, el que sale en el folleto— se está perdiendo la mitad de la película. Y a veces, como aquí, la mitad buena.
Si tienes una declaración ambiental de un material de cal, mira el módulo B antes de nada. Si pone cero, no significa que tu material no absorba CO₂. Significa que nadie lo ha contado.
Nuestro error, con nombre y apellidos
Publicamos el 18 de agosto un artículo diciendo que esta empresa tenía ocho certificaciones ambientales y ninguna era una declaración de producto. Era falso.
Lo comprobamos en el dosier de certificaciones que nos envió la empresa —de 2025, anterior a su EPD— y en el registro de DAPconstrucción, que enumeramos entero. Pero su declaración está en otro registro, el International EPD System, y es de marzo de 2026. No la buscamos donde estaba. Además, la propia empresa nos había pasado el enlace a su anuncio, y no lo abrimos.
Tres formas de haberlo sabido y fallamos las tres. Este artículo sustituye a aquel.
Lo dejamos escrito porque un directorio que corrige donde se le ve vale más que uno que nunca se equivoca de puertas afuera. Y porque el propio error ilustra el problema del que va todo esto: hay declaraciones ambientales repartidas en registros distintos, sin un índice común, y encontrarlas es más difícil de lo que debería. Si nosotros, que nos dedicamos a esto, no dimos con ella, imagina un arquitecto con veinte materiales que decidir y una entrega el viernes.
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*Datos tomados de la EPD-IES-0028837:001 (The International EPD System, EN 15804+A2, PCR 2019:14 v2.0.1), verificada por CERTINALIA S.L.U., publicada el 26-03-2026 y válida hasta el 25-03-2031, descargada del registro público el 19 de agosto de 2026. La ficha del fabricante en nuestro directorio recoge el desglose completo por módulos.*