Notas·21 de octubre de 2025

⚡ La nueva paradoja: la IA quiere salvar el mundo, pero primero hay que enchufarla

El artículo examina la creciente demanda energética global de la inteligencia artificial (IA) entre 2024 y 2025, destacando cómo su uso en grandes centros de datos está generando preocupaciones sobre su huella de carbono. Actualmente, el consumo eléctrico de la IA es una pequeña fracción del total mundial, pero las proyecciones indican un crecimiento exponencial que podría convertirla en una de las principales consumidoras de electricidad para 2030, rivalizando con países medianos. En paralelo, el texto analiza el rápido crecimiento de las energías renovables (principalmente solar y eólica), cuya expansión récord está duplicando la capacidad de generación limpia a nivel global. El análisis concluye con un optimismo cauteloso, señalando que el aumento de la generación renovable es, en teoría, suficiente para compensar la demanda de la IA a nivel mundial, pero advierte sobre desafíos significativos en la infraestructura local y la coordinación geográfica de la oferta y la demanda.

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⚡ La nueva paradoja: la IA quiere salvar el mundo, pero primero hay que enchufarla
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El auge de la inteligencia artificial (IA) está redefiniendo no solo cómo trabajamos o pensamos, sino también cómo consumimos energía. Los grandes modelos de lenguaje y las aplicaciones de IA generativa exigen enormes capacidades de cómputo en centros de datos que ya compiten en consumo con países enteros.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los centros de datos consumieron en 2024 alrededor de 415 teravatios-hora (TWh), el 1,5% de toda la electricidad mundial, y la IA ya representa hasta un 20% de esa demanda. Entrenar un solo modelo como GPT-3 requirió unos 1,3 gigavatios-hora (GWh), generando 500 toneladas de CO₂. Google, en su último informe ambiental, reconoció un aumento del 48% en sus emisiones desde 2019, atribuido en gran parte a la expansión de la IA.

El uso de la IA no se limita al entrenamiento. La fase de inferencia, es decir, cuando millones de usuarios formulan preguntas o usan modelos en producción, representa ya el 60% de su gasto energético (Google, 2024). Cada consulta compleja a un chatbot puede requerir decenas de veces más energía que una búsqueda web tradicional.

Una demanda que crece a ritmo exponencial

La AIE proyecta que el consumo eléctrico de los centros de datos se duplicará antes de 2030, alcanzando unos 945 TWh anuales, de los cuales hasta la mitad podrían corresponder a la IA. En países como Estados Unidos o Irlanda, donde se concentran los grandes servidores, los centros de datos podrían absorber entre 7% y 20% del consumo nacional antes de 2030, presionando redes eléctricas que ya muestran signos de saturación.

En el escenario más optimista, la demanda eléctrica de la IA podría alcanzar 500 TWh hacia 2035, equivalente al consumo conjunto de todos los hogares de Europa occidental. Y eso suponiendo mejoras sustanciales en eficiencia y hardware.

Las renovables responden… por ahora

Afortunadamente, la revolución verde está avanzando incluso más rápido. En 2024, el mundo añadió un récord de +858 TWh de generación renovable, un 50% más que el máximo anterior (WEF, 2025). Solo la energía solar fotovoltaica ya supera los 2.000 TWh anuales, y la eólica aportó más de 2.300 TWh. Combinadas, ambas fuentes generan ya el 13% de la electricidad mundial, frente a apenas el 0,2% en el año 2000.

Las proyecciones de la AIE apuntan a que la generación renovable se duplicará antes de 2030, alcanzando más de 17.000 TWh y cubriendo cerca del 46% de la electricidad global, con la solar como tecnología líder. Por primera vez, la electricidad limpia —renovables más nuclear— superó el 40% del total mundial en 2024.

IA y energía limpia: un equilibrio frágil

Si se comparan las cifras, el panorama global parece alentador. El aumento previsto del consumo de los centros de datos entre 2024 y 2030 (+530 TWh) queda muy por debajo del crecimiento esperado de las renovables (+8.000 TWh en el mismo periodo). En teoría, hay energía limpia de sobra para alimentar el auge de la IA.

El problema está en la distribución geográfica y la sincronía temporal. Los centros de datos se concentran en zonas específicas —Irlanda, California, Virginia, Singapur— donde la generación renovable local no siempre crece al mismo ritmo. Además, hoy el 60% de la electricidad que alimenta a los centros de datos sigue procediendo de combustibles fósiles, frente a un 27% renovable y un 15% nuclear (Carbon Brief, 2024). Aunque las grandes tecnológicas compran certificados verdes o firman contratos PPA, la realidad física de la red aún está lejos de ser “100% limpia”.

La AIE prevé que para 2035 esta proporción se invierta, con 60% de energía libre de carbono y 40% fósil, gracias al despliegue masivo de renovables y a la mejora en la eficiencia de chips, refrigeración y algoritmos. No obstante, advierte que será necesario generar al menos +450 TWh adicionales de origen renovable solo para abastecer centros de datos, y reforzar las redes eléctricas para evitar cuellos de botella.

Conclusión: el futuro digital será verde o no será

La expansión simultánea de la IA y las energías limpias representa tanto un reto como una oportunidad. Si el ritmo actual de inversión en renovables se mantiene, la IA podría integrarse en un sistema energético cada vez más descarbonizado, contribuyendo incluso a optimizarlo (gestión inteligente de redes, predicción de generación, eficiencia operativa).

Pero si no se planifica bien, la “inteligencia” artificial podría terminar alimentándose de carbón y gas, minando los avances climáticos de la última década. El futuro de la IA será tan sostenible como lo sea la electricidad que la impulse.

Referencias: Agencia Internacional de la Energía (AIE), Energy and AI – Executive Summary (2025). Carbon Brief (2024), AI: Five charts that put data-centre energy use and emissions into context. World Economic Forum (2025), Clean energy’s share of world’s electricity reaches 40%. Wired (2024), AI Is Eating Data Center Power Demand—and It’s Only Getting Worse. Columbia University (2023), AI’s Growing Carbon Footprint. IEA (2024), Renewables 2024 – Global Overview.

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