Sin la construcción, el clima de hoy sería el de 2016
Nadie ha publicado cuántos grados de calentamiento ha causado la edificación: ni la ONU, ni la Agencia Internacional de la Energía, ni el IPCC. Así que he hecho la cuenta. Salen entre 0,20 y 0,25 °C de los 1,37 que llevamos —y esas décimas son exactamente el margen que ha hecho 40 veces más probables las condiciones de los incendios de 2025.
Hace un año, por estas fechas, España ardía.
Cuatrocientas mil hectáreas al cierre del año. El peor desde 1994 — y no "de la historia", que el 78 y el 85 fueron peores y me gusta ser preciso hasta cuando no conviene al titular.
Desde entonces llevo una pregunta clavada que no me atrevía a decir en voz alta: ¿cuánto de ese fuego es nuestro? Nuestro de la construcción, digo. Tuyo y mío.
Los números gordos ya los conoces si me lees: la edificación emite hoy un tercio del CO2 mundial. Pero un porcentaje de emisiones no me dice cuánto ha calentado. Y sin grados no hay forma honesta de conectar los edificios con el monte.
Así que fui a buscar el dato. Cuántos grados de calentamiento ha causado la construcción.
No existe.
En serio. La ONU no lo ha publicado. La Agencia Internacional de la Energía tampoco. El IPCC tampoco. Hay cálculos así para países enteros y hasta para petroleras con nombre y apellidos — para el sector que más emite del mundo, nada.
Me pasé días comprobando que no se me escapaba. Y cuando me convencí de que el hueco era real, hice lo que hago siempre que un dato no está: la cuenta.
Te la enseño entera, que es corta.
Uno. El calentamiento es proporcional al CO2 acumulado: cada billón de toneladas sube la temperatura unos 0,45 °C. Lo dice el IPCC y es de lo más sólido que tiene la ciencia del clima.
Dos. Desde 1850 la humanidad ha emitido unas 2.650 gigatoneladas de CO2. La construcción — cemento, acero, calefacciones, todo el parque — acumula entre 450 y 550. Un 17–21% del total. Menos que su tercio actual, porque el hormigón explota sobre todo a partir de 1950.
Tres. Multiplica.
Salen 0,20–0,25 °C. De los 1,37 °C que hemos calentado el planeta, en torno a una sexta parte sale de los edificios.
O dicho de la forma que a mí me quitó el sueño: sin el sector de la construcción, el clima de hoy sería aproximadamente el de 2016.
2016. Habríamos retrocedido una década de calentamiento.
¿Y qué pintan aquí los incendios? Que las décimas no son "poco". La atmósfera pide un 7% más de agua por cada grado que sube, y esa sed la paga el monte: seca el combustible de forma no lineal. En los bosques mediterráneos del noreste peninsular, la correlación entre la sed de la atmósfera y el área quemada es de 0,93. Casi una línea recta.
Por eso las condiciones meteorológicas de agosto de 2025 — aquel calor, aquella sequedad, aquel viento — son hoy 40 veces más probables que en el clima preindustrial. Lo midió World Weather Attribution, no yo. La chispa casi siempre la pone un humano, eso no lo olvido ni lo disculpo. Pero el clima no aprieta el gatillo. Carga el arma.
Y luego está el bucle, que es la parte que de verdad asusta. Los incendios de Canadá en 2023 soltaron 2.400 millones de toneladas de CO2 — ese año solo China, Estados Unidos e India emitieron más. Europa marcó en 2025 su récord de emisiones por incendios en veintitrés años de registro, con España y Portugal aportando tres cuartas partes.
Construimos, calienta, arde. Y lo que arde vuelve a calentar.
Antes de que me lo digas tú: sí, mi cuenta es una estimación. Lleva la incertidumbre del propio IPCC, un ±40%. Podrían ser 0,15 °C, podrían ser 0,30. Lo que no cambia es el orden de magnitud, y por eso la publico con los supuestos encima de la mesa. Si alguien encuentra el cálculo hecho mejor, que me lo mande: rectifico y lo celebro.
Y ahora la parte buena, porque la hay.
Esa misma linealidad funciona hacia delante. Cada kilo de CO2 que no metes en un edificio se resta, directamente, del calentamiento que viene. No hay inercia oculta ni calentamiento comprometido esperando a la vuelta de la esquina: lo que no emites, no calienta. Así de tonto. Así de esperanzador.
Eso es exactamente lo que hacemos en el comparador: poner los materiales uno al lado del otro y ver cuántos kilos se resta cada elección. Ya no hace falta fe. Hace falta restar:
https://www.descarboniza.es/herramientas/comparador
Jesús
PD — La cuenta completa está hecha sobre IPCC AR6, el Global Carbon Budget, World Weather Attribution y varios Nature. Escríbeme y te mando el desglose con todas las fuentes. Míralo tú, no me creas a mí. Eso es exactamente lo que intento que hagamos todos.
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Imagen: el penacho de una fábrica de cemento en Delta (Columbia Británica, Canadá). Fotografía de Anthony Maw, publicada el 14 de octubre de 2024 en Unsplash.